Nuestra hipotética velada veraniega con la Filarmónica Cósmica llega a su fin. Fuimos testigos de cómo los virtuosos afinaban sus instrumentos mientras Urano, Neptuno y Plutón estrechaban su Pequeño Gran Trígono, ejerciendo a la vez una influencia personal sobre nosotros a través de Mercurio y Venus. Sol y Luna protagonizaron lo que llamamos una luna nueva “pseudo-feral” en Géminis, la cual nos animó a deshacernos de todo el lastre acumulado; su símbolo sabiano aludía a la poda de una palmera. No obstante, Sol y Luna lograron tender una mano a Quirón, que iniciaba un breve pero importante tránsito por Tauro. Tras el solsticio de verano —que casi coincidió con la fase de cuarto creciente en Libra—, la sala de conciertos quedó sumida en un silencio inquietante cuando el director hizo su entrada y ocupó el podio.
La pieza inaugural, una bagatela caprichosa, comenzó con la luna llena en Capricornio invitándonos a emplear la intuición al decidir cómo aligerar nuestra carga. Júpiter entró en Leo y Marte se unió a Urano en Géminis; múltiples temas se entrecruzaron, haciéndose eco de los altibajos de miedo e incertidumbre que se percibían en todo el mundo. Las guerras en curso cobraron un carácter claramente absurdo cuando, durante el cuarto menguante en Aries, Urano avanzó hasta el quinto grado de Géminis y completó el Pequeño Gran Trígono exacto de los planetas transpersonales.
La Sinfonía Actual
Este mes estamos presenciando una sinfonía magistral en la que todos los planetas interpretan un mismo tema al unísono: los cambios ya están aquí, ya no queda energía para los viejos paradigmas y no hay vuelta atrás. En el primer movimiento, Urano, Neptuno y Plutón anunciaron una profunda transformación tecnológica, ideológica y espiritual que se llevará a cabo en los próximos años, mucho antes de 2032. El segundo movimiento trajo consigo una encantadora luna nueva en Cáncer, justo cuando Júpiter ingresaba en el quinto grado de Leo y completaba una configuración conocida como la “Canasta de Barbault”: un Trapecio que, según André Barbault, señala momentos en los que las civilizaciones se reorganizan “rompiendo el viejo orden y estableciendo un nuevo renacimiento cultural, altruista y tecnológico”.
Después de que Sol emulara a Júpiter y formara su propia “canasta” exacta con el Pequeño Gran Trígono —el mismo día en que el eje nodal cambió de signos—, el tercer movimiento, habitualmente fluido y dinámico, dio paso a una de las lunas llenas más poderosas que he visto jamás. Esta configuración incluyó un Júpiter cazimi en Leo en oposición a una conjunción justa entre Luna y Plutón en Acuario; una oposición que hablaba de una humanidad llamada a aceptar el desafío planteado por los planetas —los símbolos sabianos fueron “las constelaciones en el cielo” y “un niño naciendo sobre una cáscara de huevo”. En el plano personal, una cuadratura exacta entre Venus y Marte pudo haber aportado hallazgos en nuestras relaciones, especialmente dado que cada planeta formaba una semicuadratura exacta con el cazimi Sol–Júpiter y una sesquicuadratura con Luna.
Comencé a escribir este artículo a la espera del cuarto movimiento: la fase de Cuarto Menguante, que confiamos nos ayude a comprender lo que la luna llena nos reveló. Al referirme a esa fase, señalé que supondría una necesaria “dosis de realidad” frente a la gran transformación anunciada. También hablé de nuestras relaciones y reconocí que aún podría persistir cierta fricción sin resolver. No obstante, las energías nos animan a no darle demasiadas vueltas a las cosas y a confiar, en cambio, en nuestra intuición mientras vivimos el momento presente.
Un Concierto de Eclipses
A diferencia de una sinfonía, en la que toda la orquesta toca como una unidad colectiva, un concierto destaca un instrumento solista, como el piano o el violín, que se luce frente a una orquesta acompañante. Por lo general, un concierto consta de sólo tres movimientos (rápido, lento, rápido) y suele incluir al menos una cadenza: un pasaje en el que la orquesta guarda silencio por completo, dejando que el solista maraville al público con una serie de florituras,a menudo totalmente originales, justo antes de que finalice un movimiento. Al igual que existen conciertos para dos instrumentos, como el Concierto n.º 10 para dos pianos de Mozart, presenciaremos un concierto para “dos luminarias” (Sol y Luna) que nos deslumbrarán con dos eclipses maravillosos: sus propias cadenzas.
Cabe destacar que estos serán los primeros eclipses desde que el eje nodal se desplazó hacia Acuario y Leo el 27 de julio, tal como mencionamos brevemente en el artículo anterior. El Nodo Norte en Acuario facilitará experiencias de vida relacionadas con la expresión de los valores sociales y comunitarios, mientras que el Nodo Sur en Leo pondrá a ls disposición nuestra expresión individual como recurso para afrontar dichas experiencias.
Acto I: La Expresión Puramente Individual
Uno de mis conciertos favoritos es el Concierto para piano n.º 1 de Tchaikovski. Su primer movimiento presenta una grandiosa e histórica introducción antes de dar paso a un animado diálogo entre el piano y la orquesta. Al igual que la orquesta esboza el tema antes de que el piano tome el relevo, más tarde el día de hoy (10 de agosto) se producirá una oposición entre Venus y Neptuno a los 4°07′ de Libra y Aries, respectivamente. Dicha oposición formará una configuración de Papalote porque, como hemos visto, Neptuno impulsa el Pequeño Gran Trígono de los planetas transpersonales. Una vez más, los asuntos relacionados con las relaciones podrían sacudirnos mientras intentamos comprender lo que reveló la luna llena, debido a una cuadratura persistente entre Venus y Marte.
El eclipse total de Sol tendrá lugar unas 36 horas más tarde, el 12 de agosto, a las 10:37 en California, a las 11:37 en Ciudad de México o a las 19:37 en Europa Central. Sol y Luna se situarán en Leo 20°02′, tal como se muestra en la siguiente carta:

12 de agosto de 2026 a las 17:36:33 horas (GMT)
Podemos ver de inmediato cómo se desarrolla el concierto. Los “solistas” (Sol y Luna) ya no presentan ese carácter pseudo-feral que tuvieron hace dos meses, pero sólo están conectados con la “orquesta” a través de un trígono amplio con Saturno (Aries 14°30′) —el cual, a su vez, forma otro trígono amplio con Júpiter (Leo 9°33′) que se perfeccionará más adelante en la lunación. Con la “orquesta” en silencio, Sol y Luna nos presentan un lienzo en blanco, interno y profundamente personal, planteándonos la pregunta: ¿Quién eres tú cuando cesa el ruido externo; los aplausos?
La mayoría de los demás planetas participarán en la configuración de Papalote antes mencionada, encabezada por Venus (Libra 5°53′), impulsada por Neptuno (Aries 4°05′) y respaldada por Urano (Géminis 5°21′) y Plutón (Acuario 3°54′). Aunque de orbe amplio, la cuadratura entre Venus y Marte (Cáncer 0°55′) formará parte de la semilla de esta lunación. En conjunto, habrá energía suficiente para cerrar cualquier asunto pendiente relacionado con las relaciones o las finanzas, especialmente con Marte actuando desde Cáncer, lo que aporta un matiz protector y afectuoso a nuestros deseos.
Habrá otro Pequeño Gran Trígono exacto en el momento del eclipse. Este se formará a partir del trígono entre Venus y Urano y los sextiles que ambos mantienen con Mercurio (Leo 5°07′); los tres planetas en el sexto grado de sus respectivos signos. Horas antes, Mercurio y Plutón habrán formado una oposición exacta a los 3°35′ de Leo y Acuario, respectivamente, dando lugar a otra configuración de Papalote liderada por Plutón. Tras haber permanecido más de dos meses en Cáncer, Mercurio atravesará Leo a gran velocidad en 16 días: del 9 al 25 de agosto. El sextil entre Mercurio y Venus facilitará la expresión de cualquier tensión en las relaciones, si bien la oposición Mercurio–Plutón podría introducir problemas de control. No obstante, el trígono entre Venus y Urano —elemento común a ambas configuraciones de Papalote— nos anima a confiar en nuestra intuición mientras exploramos nuevas formas de relacionarnos.
Símbolo Sabiano
El símbolo de Leo 21, donde se situarán Sol y Luna durante el eclipse, presenta la imagen aparentemente frívola de “Pollos intoxicados”, que Rudhyar reformuló como “Pollos intoxicados que aletean mareados intentando volar” y la interpretó como esa primera experiencia, a menudo negativa y a veces ridícula, con las enseñanzas espirituales.
Diana Roche advierte sobre los peligros de recurrir a elementos ajenos o antinaturales para buscar estimulación o excitación; sin embargo, Dane Rudhyar señala que, en el simbolismo del Cercano Oriente, “el vino, la embriaguez y los viñedos siempre aluden a experiencias extáticas y al contacto con escuelas místicas u ocultistas”. Ambos perciben la imagen como una advertencia contra el intento de elevar el nivel de consciencia o alcanzar logros espirituales de manera prematura o mediante medios artificiales, lo cual provoca una reacción de “mareo”. El símbolo aborda el peligro de una Expansión Prematura de la Consciencia.
En el contexto de las configuraciones de tipo Papalote asociadas a Venus y Mercurio, y tras el desafío eufórico planteado por la “sinfonía” del mes pasado (“las constelaciones en el cielo” y “un niño nacido sobre una cáscara de huevo”), este símbolo nos invita a tener paciencia. Dado que Urano es el único planeta transpersonal que no se desplaza en movimiento retrógrado, nuestra mente y nuestro sistema de valores se sentirán atraídos hacia comportamientos novedosos y, tal vez, rebeldes. Es posible que creamos haber integrado ya los cambios transpersonales previstos para 2025 y 2026, pero este eclipse solar nos insta a actuar con cierta cautela, especialmente al considerar el trígono que forman Sol y Luna con Saturno. Saturno actuará como antídoto para los pollos ebrios, recordándonos que debemos aprender a caminar con firmeza sobre la tierra antes de poder volar.
Interludio en Escorpio Menor
Tal mensaje parece verse reforzado por la fase de Cuarto Creciente en Escorpio: la crisis de acción que surge al intentar materializar las potencialidades de la semilla de la luna nueva. En este caso, dichas potencialidades conllevan un intento excesivamente entusiasta de alcanzar un nivel de consciencia superior, que deriva en una euforia embriagadora que debe moderarse con una dosis de la templanza de Saturno:

20 de agosto a las 02:46:08 horas (GMT)
El Tema de las Hadas
El símbolo para Escorpio 28, donde encontraremos a Luna en su fase de Cuarto Creciente, presenta la imagen de “El rey de las hadas acercándose a su dominio”. Dicha imagen parece presagiar la correspondiente a Virgo 5, donde se encontrará Sol durante el eclipse lunar, que es “Un hombre soñando con hadas”. Para Rudhyar, el “dominio” de las hadas representa las fuerzas invisibles, vitales y espirituales de la naturaleza y la evolución; el tipo de energía que hemos atribuido al Pequeño Gran Trígono de los planetas transpersonales.
La imagen del rey de las hadas acercándose a su dominio representa un retorno a un poder espiritual interior y soberano que, en este nivel, permanece oculto y opera en el submundo del subconsciente (Escorpio). Una semana más tarde, durante el eclipse lunar, un cazimi entre Sol y Mercurio actuará con la lógica propia de Virgo sumamente marcada, como veremos en breve. El hombre que sueña con hadas simboliza la mente consciente y despierta que, por fin, vislumbra ese dominio oculto e intenta cartografiarlo.
Asimismo, la carta del Cuarto Creciente muestra una cuadratura entre Marte (5°45′ de Cáncer) y Neptuno (3°56′ de Aries), aspecto que se habrá perfeccionado dos días antes. La cuadratura Marte–Neptuno generará una atmósfera difusa y probablemente alimentará la confusión o las conductas idealizadas. Las “hadas” pueden transformarse fácilmente en ilusiones escapistas o en una evasión espiritual. Sería sencillo confundir una proyección emocional (Marte en Cáncer) con un mandato divino (Neptuno en Aries).
Saturno Endereza el Rumbo
En la carta del Cuarto Creciente, encontramos a Mercurio en Leo 19°16′ tras haber avanzado doce grados en una semana al desplazarse a una velocidad de entre el 145 % y el 165 % de su ritmo habitual. Se muestra formando un trígono con Saturno (Aries 14°15′) que se habrá perfeccionado dos días antes; el mismo día en que se cierne la bruma de la cuadratura Marte–Neptuno. Simultáneamente, Venus (Libra 12°54′) aparece en oposición a Saturno; así, ambos planetas personales que durante el eclipse solar participaron en sus propias configuraciones de Papalote orientadas a elevar la consciencia son instados a mirar a Saturno a los ojos y respirar profundamente. Saturno actúa como un ancla pesada y estabilizadora que nos dice: “Escucha la música del reino de las hadas, pero no pierdas el equilibrio en el pantano de la confusión emocional.”
El trígono Mercurio–Saturno nos permitirá pensar y comunicarnos con un sentido de realidad sobria, mientras que la oposición Venus–Saturno trazará límites firmes y realistas en nuestras relaciones y necesidades. La Luna en Cuarto Creciente invoca al “rey de las hadas”, señalando que se está gestando en nuestro interior un empoderamiento espiritual auténtico y de gran magnitud. No obstante, el camino hacia su reino es traicionero y está custodiado por una brumosa cuadratura Marte–Neptuno que nos tienta con ilusiones y distorsiones emocionales. El universo pone a prueba nuestra madurez. Solo apoyándonos en la disciplina que aporta sobriedad —la paciencia que se nos prometió durante el eclipse solar— podremos disipar el espejismo y llevar este poder espiritual hasta la fase de Luna Llena.
Acto II: La Mente Se Rinde
Todo culminará con un eclipse lunar casi total (96.2 % de totalidad) el 27 de agosto a las 21:18 en California, a las 22:18 en Ciudad de México, o bien el 28 de agosto a las 06:18 en Europa Central. Sol se encontrará en Virgo 4°54′ y Luna en Piscis 4°54′, tal como se muestra en la siguiente carta:

28 de agosto de 2026 a las 04:18:19 horas (GMT)
Como pueden ver, esta vez los “solistas” estarán mucho más involucrados con el resto de la “orquesta”. Hay tres configuraciones que implican a Sol y Luna junto con otros planetas. Lo más importante es que Sol y Mercurio (Virgo 5°22′) están separados por solo 0°28′; por tanto, tendremos esencialmente un Mercurio cazimi —su conjunción habrá sido exacta doce horas antes. Quizás recuerden que tuvimos un Júpiter cazimi durante la poderosa luna llena del 29 de julio. En aquel momento, describimos el cazimi como un tipo especial de conjunción con Sol en la que las energías del planeta se irradian en su forma más pura. Mercurio es el regente de Virgo, así que este cazimi impregnará la carta astral con la precisión mental y el pensamiento crítico, además del énfasis en el servicio y el trabajo, característicos de este signo.
Teniendo esto en cuenta, analicemos las tres configuraciones mencionadas anteriormente. En primer lugar, Urano (Géminis 5°37′) forma una T Cuadrada justa con la oposición entre Sol/Mercurio (el cazimi) y Luna. En una T Cuadrada, el planeta que forma las dos cuadraturas se siente “impelido” a liberar energía hacia la oposición. Es seguro que Urano hará que las revelaciones del eclipse sean repentinas e inesperadas, mientras estimula nuestra intuición. Simultáneamente, Marte (Cáncer 10°58′) forma un Triángulo Místico amplio con la oposición del eclipse, una configuración que ofrece una vía alternativa para gestionar dicha polaridad. Podemos observar una inversión de roles en la que Marte desempeña un papel de apoyo y dinamiza la lógica virginiana de Mercurio mientras éste intenta comprender lo que sentimos: que estamos viviendo un ascenso de la consciencia a nivel generacional.
El Bumerán de la Rendición
El sextil exacto entre Neptuno (Aries 3°45′) y Plutón (Acuario 3°35′) y la oposición cazimi–Luna forman una configuración inédita denominada Bumerán. Por lo general, ésta se compone de cuatro planetas dispuestos en una cruz alta y estrecha: un eje “vertical” formado por una oposición, atravesado por un eje “horizontal” formado por un sextil. Los cuatro vértices se conectan mediante semisextiles en la parte superior y quincuncios en la inferior. Si localizamos a Neptuno en la carta (a la izquierda, justo debajo de la posición de las 9 en punto), al avanzar 30° en sentido contrario a las agujas del reloj encontramos a Luna, y otros 30° más allá, a Plutón. Estos tres elementos forman la “cabeza” de la cruz y todos ellos establecen aspectos con Sol (situado cerca de las 4 en punto).
La mejor manera de comprender el Bumerán es analizar sus componentes. En ocasiones anteriores hemos hablado del Yod, también llamado “Dedo de Dios” o “Flecha del Destino”, una configuración triangular en la que dos planetas unidos por un sextil forman quincuncios (150°) con un tercer planeta, denominado vértice. Este es precisamente el caso de Neptuno, Plutón y el cazimi Sol/Mercurio. Aunque los quincuncios se consideran aspectos “menores”, conectan signos que no tienen nada en común —polaridades opuestas y elementos y modalidades dispares—, por lo que representan una energía creativa persistente y apremiante. En un Yod, el planeta en el vértice recibe el empuje constante de las energías combinadas del sextil. En esta situación, el cazimi en Virgo tratará de descifrar las energías de Neptuno y Plutón.
Como nota al margen, cabe señalar que el sextil Neptuno–Plutón nos acompaña desde el final de la Segunda Guerra Mundial y fue una constante durante toda la Guerra Fría. Esta configuración combina el engaño con el poder y puede reflejar una sensación de angustia. Ambos planetas se alejaron el uno del otro en la década de 2010 —aunque mantuvieron un sextil operativo—, pero formarán varios sextiles exactos entre el momento actual y el año 2039. El caos actual, provocado en gran medida por el colapso de los antiguos paradigmas, ha reavivado sin duda una ansiedad global que encuentra su reflejo en el sextil Neptuno–Plutón. Así, el Yod que tiene como vértice un poderoso Mercurio cazimi en Virgo representa un intento, tan intenso como inútil, de comprender racionalmente lo que está sucediendo. Sin embargo, es como tratar de utilizar una hoja de Excel para gestionar los cambios masivos que provocan los planetas exteriores.
En una configuración de Bumerán, la tensión que experimenta el planeta situado en el vértice del Yod se proyecta bruscamente hacia la oposición, el aspecto que une dos signos complementarios; en este caso, la energía se dirige hacia Luna en Piscis. El pequeño triángulo formado en la “cabeza” de la cruz, compuesto en esta ocasión por Neptuno, Luna y Plutón, ayuda a liberar dicha tensión. Por consiguiente, durante el eclipse lunar, cuando la mente analítica baja la guardia, se abrirá paso una oleada de emociones intensas, catarsis e incluso revelaciones espirituales. Las energías están ahí para permitirnos dejar de intentar atravesar este ciclo evolutivo mediante el pensamiento y empezar a recorrerlo a través del sentir.
Símbolos Sabianos
Todo esto cobra un sentido aún más profundo al observar los símbolos sabianos. Como vimos anteriormente, la imagen para Virgo 5 (Sol) es “Un hombre soñando con hadas”. En consonancia con la visión de Rudhyar sobre el reino de las hadas, él reformuló la imagen como “Un hombre que toma consciencia de los espíritus de la naturaleza y de agentes espirituales normalmente invisibles”, ampliándola como la apertura de nuevos niveles de consciencia. Señala que la mente analítica asigna constantemente “nombre y forma” (en sánscrito: nama y rupa) a modo de “imagen”, por lo que propone Imaginación como palabra clave de este grado. En el contexto del eclipse lunar, el cazimi intenta utilizar la precisión propia de Virgo para cartografiar, categorizar y comprender intelectualmente los reinos mágicos y sutiles. Simboliza el esfuerzo brillante, aunque tenso, de la mente por estructurar lo divino.
La imagen para el símbolo de Piscis 5 (Luna) es, sencillamente, “Un bazar de iglesia”; explicado como el valor de otorgar una sanción espiritual o trascendente incluso a los intercambios más cotidianos entre personas y mentes individuales. El símbolo alude a una Beneficencia Ritualizada que destaca la posibilidad de la “Presencia de Dios” en las actividades humanas más materiales. En este caso, Luna en Piscis actúa como el punto de reacción que libera la tensión acumulada en el vértice Virgo. Si Virgo 5 representa al individuo solitario que intenta desglosar y cartografiar la consciencia superior en su propia mente, Piscis 5 constituye la expresión comunitaria de ese espíritu.
En resumen, cuando el sistema mental de Virgo se sobrecarga al intentar “descifrar a las hadas”, el efecto bumerán proyecta la energía a través del cielo hacia Luna en Piscis. La solución a esta presión mental consiste en llevar nuestra espiritualidad al terreno de la conexión humana cotidiana. No es posible integrar las energías del Pequeño Gran Trígono aislándonos con un mapa complejo; debemos acudir al “bazar”: compartiendo, interactuando, intercambiando actos de bondad y anclando el amor transpersonal en la sencilla comunidad humana de cada día.
Acto III: El Diseño del Bazar
En el ciclo de lunación, la fase Diseminadora comienza unos tres días después de la luna llena, cuando Sol y Luna forman un aspecto de sesquicuadratura menguante (135°). Simbólicamente, es el momento en que sentimos el deseo de comprender lo que la luna llena reveló, y podemos optar por intentar satisfacer ese deseo o bien desistir por completo. En la próxima lunación, esta fase tendrá lugar el 31 de agosto a las 20:31 (GMT), con Sol en Virgo 8°27′ y Luna en Aries 23°27′.
Menos de dos horas después, Júpiter y Saturno formarán un trígono creciente exacto, tal como se muestra en la siguiente carta:

31 de agosto de 2026 a las 22:16:50 horas (GMT)
Astrológicamente hablando, Marte (Cáncer 13°21′) servirá de apoyo, ya que forma aspectos exactos con ambos planetas: un semisextil con Júpiter y una cuadratura con Saturno, del cual es dispositor por ser el regente de Aries. Además, también formará una sesquicuadratura con el Nodo Norte (Acuario 29°48′), desencadenando quizás “acontecimientos externos” relacionados con el deseo de comprender las revelaciones del eclipse. Finalmente, Mercurio (Virgo 12°34′) estará formando un sextil con Marte, añadiendo un elemento mental a tal deseo. Por supuesto, esto significa que Mercurio formará otro semisextil con Júpiter y un quincuncio con Saturno, como se ve en la carta. Por cierto, tal y como sucedió con Leo, Mercurio atravesará Virgo en 16 días: entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre
Los Cronocratores Trabajando
Mencioné en el avance para 2026 que este será el primero de tres trígonos entre Júpiter y Saturno en los signos de Leo y Aries desde la Gran Mutación de 2020 y el único en 2026. En su papel de cronocratores —los cronometradores planetarios del tejido social colectivo—, su Gran Conjunción en Aire de diciembre de 2020 sembró la semilla mental de un mundo colaborativo y no extractivo para los próximos 200 años aproximadamente. Sus trígonos de fuego (Leo–Aries) aportarán la fuerza de voluntad cinética y creativa necesaria para construirlo realmente.
En el contexto de la fase Diseminadora, este es el diseño literal para el “bazar de iglesia” del grado 5 de Piscis. Si consideramos el eclipse lunar como el impacto emocional crudo que nos obligará a valorar la conexión humana espiritual, el posterior trígono Júpiter–Saturno proporcionará las estructuras sociales, las normas y el apoyo mutuo necesarios para gestionar ese mercado en el día a día. Transformará la experiencia mística en una realidad comunitaria práctica y cotidiana.
Marte en Cáncer suele actuar como defensor emocional, pero actualmente ocupa el territorio de detrimento de Saturno —y de su propia caída—mientras actúa como su dispositor. Tal cuadratura genera un impulso intenso y lleno de fricción por defender y asegurar nuestra base emocional. Nos obliga a dejar de ocultarnos tras sentimientos pasivos y a construir estructuras concretas que protejan la vulnerabilidad humana. Sus aspectos con el Nodo Norte y Mercurio son señal de una inquietud constructiva. Evitará que recaigamos en viejos y cómodos hábitos tras el eclipse y exigirá que empleemos nuestra mente analítica para perseguir y asimilar con determinación las revelaciones.
Coda: Liquidando el Antiguo Guion
A pesar de tener un deseo ferviente de comprender lo que sucedió durante el eclipse lunar e intentar analizar los tiempos que vivimos, para después aceptar que nuestra verdadera necesidad es una comunidad de beneficio mutuo, inevitablemente nos detendremos a preguntarnos: “¿Llegaremos realmente a entender el significado de aquel eclipse? ¿Podremos vivir verdaderamente este nuevo paradigma?”
Esta es la energía que se refleja en cada lunación durante la fase de Cuarto Menguante, en esta ocasión, en Géminis, tal como se muestra en la siguiente carta:

4 de septiembre de 2026 a las 07:51:01 horas (GMT)
La mayoría de los aspectos presentes en la configuración del trígono Júpiter–Saturno seguirán vigentes, por lo que me centraré en Luna (Géminis 11°49′). Sin embargo, cabe destacar que el mismo Mercurio en estado de extrema concentración al hallarse en cazimi durante el eclipse lunar en su propio signo de Virgo es también el regente de Géminis. No obstante, ya no intentamos analizar a las hadas, sino averiguar cómo hablar con ellas. En relación con la crisis de consciencia propia de toda fase de Cuarto Menguante, quiero llamar su atención sobre Venus (Libra 25°45′), que forma un trígono con el Nodo Norte (Acuario 29°46′) y que probablemente traerá consigo una serie de “experiencias de vida” más suaves.
El símbolo correspondiente al grado 12 de Géminis ha pasado por varias versiones, probablemente porque la redacción inicial se consideró posteriormente racista. La imagen original era: “Una Topsy afirmándose con descaro”; el término “Topsy” es un vestigio del lenguaje de principios del siglo XX, época en la que se crearon estos símbolos. Topsy era un personaje de ficción, una niña esclava negra, de la novela La Cabaña del Tío Tom. En su libro sobre los símbolos, Rudhyar modificó la imagen a: “Una niña negra lucha por su independencia en la ciudad”, explicándola además como una liberación de los fantasmas del pasado; de hecho, escribió lo siguiente sobre el significado del símbolo: “Lo que se necesita es una Liquidación total del pasado: mentes vírgenes para campos vírgenes.”
Fe en el Tiempo Cósmico
En una auténtica coda musical, el compositor retoma el tema inicial de la obra, pero lo interpreta en una tonalidad distinta para mostrar cómo el viaje ha transformado al oyente. El eclipse solar en Leo (Acto I) nos advierte contra una expansión prematura de la consciencia (las “gallinas intoxicadas”). Nos insta a ser pacientes y a cultivar una resistencia firme y saturnina. Ante la dificultad de lograrlo (Interludio), se nos pide confiar en las fuerzas espirituales invisibles de la naturaleza y la evolución: las “hadas”. El patrón de Bumerán durante el eclipse lunar (Acto II) estalla con revelaciones psíquicas y transpersonales de gran intensidad; prácticamente nos abre la mente de par en par. Sin embargo, se abre una puerta: la posibilidad de acceder a un bazar (Acto III) donde la comunidad puede experimentar una benevolencia ritualizada. No obstante, tal como se nos indicó desde el principio, este esfuerzo exige paciencia y algo más igualmente importante: la disposición a liquidar los viejos paradigmas que hemos empleado hasta ahora y así abandonar el antiguo guion.
La Gala Finaliza
Cuando finalmente se encienden las luces de la sala y el teatro se vacía, quedamos en pie ante un paisaje profundamente transformado. La extraordinaria gala cósmica de este verano —que comenzó con el meticuloso Ritual de Afinación de la luna nueva de junio, dio paso a la nítida Bagatela de Apertura durante la luna llena en Capricornio y alcanzó un crescendo épico con la Sinfonía Magistral de julio— ha encontrado su resolución definitiva en este Concierto de Clausura.
Estos meses de verano no han sido simplemente una estación pasajera de tránsitos interesantes; han constituido una encrucijada sagrada e histórica para la humanidad. Los acordes rítmicos que los planetas han hecho sonar este verano resonarán en nuestra consciencia colectiva durante los años venideros. Al salir del teatro y adentrarnos en el aire libre del futuro, llevemos la música con nosotros, confiemos en los tiempos cósmicos y escribamos con valentía nuestro nuevo guion.
Terminando…
No hay mucho más que decir; por favor, declaren sus intenciones antes del 12 de agosto.
Siempre Amor. 🌹🙏💖
Comentarios
Querido rafael. Es temprano en la mañana para mi cuando leo tu escrito. Mientras leo tengo muchas imágenes de este tiempo de música. Muchas cosas han pasado, como sabes, Don se está recuperando bastante bien del infarto y hemos pasado juntos los últimos 10 días en el centro de rehabilitación cardiaca. Nos tocan otros 10. Este tiempo suspendido, juntos, pero bastante separados del mundo, un tiempo sin tiempo, nos han regalado experiencias internas transformadoras, entre ellas el regalo de soltar todo lo antiguo, lo que ya no sirve, los hábitos adquiridos. Un gran regalo! Y en armonía con el cosmo! Te agradezco tanto tener el don de escribir todo eso de una forma que resuena en mi ser mas profundo. Para mi es una bitácora, una flecha de claridad.
Te abrazo con gratitud y amor
Querida Paola,
Tu comentario llega como agua en el desierto, justo cuando me preguntaba si mis escritos son de beneficio para dar contexto a los tiempos que vivimos.
Me alegra que Don esté recuperando su salud y que hayan podido utilizar el tiempo de una manera productiva. En los artículos de verano hablé de la cuadratura entre Venus y Marte como una oportunidad para concentrarnos en nuestras relaciones, misma que ustedes aprovecharon. ¡Bravo!
Aquí seguiré, tratando de interpretar lo que los astros reflejan de lo que sucede en nuestro planeta. Me alegra que te haya gustado la alegoría musical.
Un abrazo de regreso, la gratitud es mía.
Siempre Amor. 🌹🙏💖