Cuarto: Cáncer

Si aún no lo han hecho, les recomiendo leer el artículo que explica cómo se puede ver el zodíaco como una colección de doce tipos psicológicos y así adquirir contexto.

El primer solsticio del año marca el comienzo del verano en el hemisferio norte, cuando el día es más largo y, a la inversa, la noche más corta. La Fuerza del Día ha triunfado e inmediatamente comienza a encogerse contra el poder ascendente de la Fuerza de la Noche, como se indica en la leyenda del símbolo. El verano saca a relucir el fruto de la expansión de la Fuerza del Día: una individualidad madura. Ahora es necesario limitar la expansión para centrar la formación y el crecimiento de dicha individualidad.

El signo de Cáncer representa el enfoque de las energías vitales y formativas para crear la imagen o impresión más clara posible. Por lo tanto, conlleva una tendencia contraria y opuesta a la expansión vital experimentada a través de las múltiples relaciones iniciadas bajo Géminis. Así como Tauro polarizó la energía de Aries, Cáncer dirigirá las energías de Géminis. Tauro y Cáncer se consideran tradicionalmente signos “femeninos” que complementan a sus homólogos “masculinos” anteriores. He escrito en otro lugar que en realidad cada par masculino–femenino constituye un acoplamiento operativo en el tiempo: dos signos zodiacales donde el primero representa el símbolo raíz del acoplamiento y el segundo su símbolo de confirmación.

Géminis como Símbolo Raíz

Géminis extiende su búsqueda de nuevas relaciones a todo el mundo de las experiencias de vida. A pesar de que se basa principalmente en el uso de palabras, frases o sistemas intelectuales, la búsqueda carece peculiarmente de interés real en los resultados finales. La persona Géminis busca obtener seguridad personal a partir de un número interminable de contactos diferentes. Busca un control intelectual temporal a través de construcciones verbales. Aunque está en constante expansión, lo hace dentro de las mismas estructuras conocidas. Por eso el individuo Géminis nunca abandonará las “gafas” con las que ve la vida, llevándolas a todas partes y a cada ocasión. No le importa si alguien más no usa las mismas gafas; haber sido el primero con unas gafas tan excelentes le permite establecer muchos más contactos que le son útiles.

Por ejemplo, en términos de amor, Géminis intenta definirse por su actitud hacia el sexo opuesto, evitando el shock de verse vencido por un amor de naturaleza elemental. Tenderá a clasificar sus reacciones y el “tipo” de mujeres que le gustan, estando ávido de nuevos horizontes, por curiosidad y deseo de amor. Si aprueba que le llamen “Don Juan” es sólo porque esa reputación puede “ampliar” el terreno para nuevas conquistas. La persona Géminis puede estar completamente ligada a sus categorías, a su lógica y a sus esperanzas pero de forma estrictamente personal. Nunca insistirá en que los demás compartan sus modelos mentales, lo que puede convertirlo en una persona tolerante, aunque incapaz de compartir el punto de vista de otra persona. Es una persona tolerante pero intransigente, mientras que un individuo Sagitario (polar opuesto a Géminis) puede ser comprensivo y al mismo tiempo muy intolerante. Sagitario puede comprender cómo una situación social puede engendrar algunas actitudes en un individuo y no lo culpará por ello. Sin embargo, si no aprueba una situación o actitud, el Sagitario actuará con extrema intolerancia con respecto a las ideas implícitas, aunque puede comprender e incluso simpatizar con la persona que sostiene tales ideas.

Cáncer como Símbolo de Confirmación

Todo eso se detiene bruscamente en Cáncer, donde somos testigos de la repentina aniquilación de la ardiente expansión de Géminis, así como el sol detiene repentinamente el viaje hacia el norte de sus puestas; recordemos que la palabra solsticio proviene del latín solstitium: sol estacionario. Se ha llegado a un límite y las puestas comienzan a dirigirse hacia el sur, la curiosidad por nuevas relaciones es absorbida por el cambio de polaridad que implica el cambio de dirección. La Fuerza del Día ha alcanzado su máxima intensidad y debe ser reemplazada por el poder matriarcal de la Fuerza de la Noche. Cuando la expansión ha tenido éxito, se deben imponer límites definidos. Si la expansión debe continuar, será bajo una nueva forma de actividad, acorde con una base social y mental, más que psicológica y personal.

¿Qué pasó realmente para causar esta inversión? Que el ser, incapaz de resistir las presiones ejercidas por las fuerzas vitales universales, tuvo que enfrentarse al universo y, en particular, a la sociedad. Tal enfrentamiento podría generar apertura de manera libre e individual, y de hecho eso les sucede a quienes han alcanzado un nivel de integración de personalidad y libertad libre de las causas de frustración y represión impuestas por sus padres, su pasado racial e incluso vidas anteriores; causas que se han ido acumulando a lo largo de los años. Sin embargo, esos recuerdos, frustraciones y fracasos son demasiado fuertes para el hombre común y corriente de hoy. Los miedos subconscientes surgieron en Aries, la inercia biológica y racial y el sentido de posesión en Tauro, y las formulaciones intelectualmente cristalizadas en Géminis. Así, en Cáncer, la persona se enfrenta a la inversión que exige un componente social en su vida, exigiéndole participar en la sociedad para afirmar su madurez, lo cual es realmente inquietante. Todo tipo de fuerzas biológicas, emocionales e incluso devocionales surgen del inconsciente y atraviesan la mente consciente.

Bodas e Iniciaciones

Todas estas energías que surgen del inconsciente requieren que las personas busquen protección y una forma de “canalizarlas”. Ésta es la razón de ser de la boda como ritual social o de la Iniciación oculta. Un cónyuge o un Iniciador, porque al hombre le falta suficiente fuerza integradora para hacer de la vida misma su Compañero o Iniciador perenne. Las innumerables confrontaciones de la vida tiran constantemente hacia un lado o hacia otro, amenazando con romper cualquier integración (individualidad) que pueda tener la personalidad. Si el hombre fuera lo suficientemente consciente como para ser siempre el punto central de la vida universal, no habría necesidad de que una esposa o hijos le hicieran comprender sus responsabilidades de vida.

La boda y el hogar están condicionados por el factor “humano” de la “sociedad” en respuesta a la educación recibida y a las frustraciones impuestas, principalmente, por los padres a un niño. El desarrollo normal en la infancia y la adolescencia mantiene a los jóvenes en la Fuerza del Día, haciéndolos deseosos de crecimiento constante y, en la fase de Géminis, de expansión constante. Uno debe estar abierto al desarrollo de la Fuerza de la Noche ejerciendo nuestra voluntad libre y consciente. Esto es lo que nos enseña el solsticio de Cáncer. Tiene que haber una repolarización, aunque hoy en día hay que obligar a la humanidad a repolarizarse. Hay que obligarle a abrirse a la Fuerza de la Noche que impulsa el relacionamiento en la humanidad y guía a los hombres a establecer relaciones significativas entre sí. Que la humanidad sea incapaz de abrirse para establecer una fraternidad mundial significativa es uno de los mayores problemas de nuestros tiempos.

Individualismo y Colectivismo

El valor relativo del individuo contra el del colectivo ha generado numerosas revoluciones y guerras en la historia. Esto se debe a que, aunque la pregunta se responde compulsivamente en plantas y animales, los seres humanos encuentran en sí mismos la capacidad divina de formular y probar una variedad de soluciones. Pueden decidir en gran medida la intensidad relativa de las tendencias hacia el individualismo y el colectivismo, aunque no tanto como muchos suponen. Pueden decidir qué valor darán a los derechos del individuo y qué tan profunda será su subordinación a los dictados de la sociedad y el Estado. Como destacó Rudhyar, esta posibilidad conlleva una gran y trágica responsabilidad.

Dado que los méritos del colectivismo a menudo se discuten en términos económicos o políticos, mucha gente cree que la lucha sólo aparece en esos campos. Pero toda la vida es un conflicto básico entre las fuerzas que buscan aislar una serie de elementos diferentes e integrarlos en un organismo bastante único e independiente, y las fuerzas que intentan romper el aislamiento de la entidad individual y convertirla en una de muchas unidades subordinadas a los ritmos y propósitos de un todo más vasto. El conflicto vital básico entre el “individuo” y la “sociedad” ha sido identificado por los psicólogos modernos que buscan transformarlo en un matrimonio armonioso, o al menos en un compromiso viable. En nuestro enfoque holístico del zodíaco, la tendencia hacia la individualización es impulsada por la Fuerza del Día, mientras que la Fuerza de la Noche impulsa la tendencia hacia la colectivización efectuada por el relacionamiento del individuo. Cada una de las doce fases, los signos, se considera una mezcla de estas dos fuerzas.

La lucha, sin embargo, da significado a la secuencia periódica de las estaciones y al ciclo anual de la vegetación. La primavera es la época en que la vida busca expresarse en organismos particulares tan diferentes entre sí como lo permite la etapa de evolución, cada planta muestra un tono diferente de verde, cada flor un color y aroma diferente. El solsticio de verano, que marca el comienzo de Cáncer, representa la cúspide de ese esfuerzo por la diferenciación. En comparación, el otoño es la estación en la que las características individuales se desvanecen con la caída de las hojas, y cuando lo que no es absorbido por el suelo y la nieve se concentra en la semilla, completamente dedicada a la preservación de la colectividad.

Signos Primaverales y Cáncer

Tomando los signos del zodíaco como tipos psicológicos, los símbolos de primavera identifican tipos que desean alcanzar el estatus de individuo, cada uno a su manera. Genéricamente, buscan lograr la máxima diferenciación del promedio, buscando alcanzar una condición de integración personal e individualidad personalizada. Escribe Rudhyar: “El tipo Aries busca esta meta personalizando el poder de nuevos impulsos o ideas creativas; el tipo Tauro, elevando la sustancia y las energías humanas a un estado de máxima capacidad de respuesta al espíritu fecundante del ‘Hombre’ o de Dios. El tipo Géminis busca la integración personal a través de un aumento de la consciencia mental y una lucha ambiciosa por nuevos valores y un nuevo sentido de relación”. Como mencionamos anteriormente, en el solsticio de verano tenemos un cambio dramático; el sol “se detiene” e invierte su movimiento en declinación, y las puestas de sol comienzan a ocurrir más hacia el sur. Es el momento en que la integración sobre bases individualistas y exclusivistas ha alcanzado su máxima expresión.

El tipo de persona Cáncer presenta dos modos de funcionamiento contrastantes. Por un lado, expresa la forma más pura o más “rugosa” de individualismo, incluyendo el mayor tipo de insularidad y aislamiento; el cangrejo retrocediendo hacia su cueva. Por otro, presenta una peculiar sensación de miedo y resentimiento causado por la ineludible comprensión de que la marea ha cambiado y que la sociedad y su poder colectivo eventualmente vencerán al individuo. Rudhyar nuevamente: “La persona Cáncer está más conscientemente individualizada, pero más temerosa subconscientemente de la presión inevitable de las demandas que la vida, la sociedad, la humanidad en su conjunto y, en última instancia, Dios, deben hacer y harán”.

La expresión más concreta de esas demandas es el niño y el hogar que ese niño hace necesario. Una mujer embarazada ha renunciado a su individualidad de consciencia que tanto le costó ganar, y a su estructura física. Un hombre que se convierte en proveedor de un hogar queda atrapado en las ruedas de los deberes sociales y la respetabilidad. La vida ha vencido a la madre, la sociedad a la cabeza de familia; y no hay vuelta atrás, al menos por mucho tiempo. De manera un tanto paradójica, esta victoria de la vida colectiva y de la sociedad sobre el individuo también lleva a estos individuos a la realización personal. Este hecho, enfatizó Rudhyar, es la solución al enigma que Cáncer se presenta a sí mismo y a los demás.

Lado Oscuro

Cáncer es el símbolo de la integración personal y privada. Representa la voluntad de establecer las bases de una consciencia individual sobre un conjunto de valores claramente definidos en formulaciones verbales y excluyentes de otros. Una voluntad de establecer un enfoque claro pero estrecho para que opere su individualidad, que, nuevamente, está ejemplificada por un niño o un hogar: mi hijo, mi hogar. Sin embargo, ¿qué tienen de especial la mayoría de los niños y la mayoría de los hogares? ¿No son acaso el triunfo de patrones y tradiciones colectivos sobre los sueños individualistas de la juventud? ¿No traicionan a menudo el resentimiento subconsciente, aunque potente, del individuo contra la normalidad social? Un resentimiento que se volverá contra los niños de manera sutil y posesiva o que estallará en años posteriores como conflagraciones emocionales de naturaleza antisocial y en algunos casos anormal.

La intrincada naturaleza de la Fuerza de la Noche es demasiado débil, pero a veces atraviesa la mente consciente de Cáncer de maneras impredecibles. En los extremos, se ha considerado tradicionalmente que el signo alberga a lunáticos o psíquicos, dependiendo de cómo se manifiesten conscientemente las energías subconscientes. El poder desconocido pero fuertemente sentido del colectivo sobre el individuo puede alimentar tal miedo que la persona de Cáncer se aferre obstinadamente a su individualismo, sus viejos estándares y sus posesiones personales. Se aferra tenazmente con garras de cangrejo (símbolos de Cáncer) a sus logros, por miedo a desconocer su propia posición en el mundo.

Don: Saber Dónde Pertenece

El miedo a perderse en una vasta entidad colectiva debe transformarse en la comprensión del lugar que ocupa en el colectivo. Una vez que sienta que pertenece al vasto organismo de la sociedad o de la humanidad en su conjunto, incluso sus miedos y resentimientos más inconscientes desaparecerán. Este, de hecho, es el Don del Espíritu para el tipo Cáncer: Saber dónde pertenece. Esto no puede ser un mero “conocimiento cerebral” del intelecto sino un conocimiento en las raíces del ser, en las profundidades del sentimiento así como en las alturas de la intuición espiritual. No se trata del asunto real de participar en las actividades del grupo, comunidad o nación; tal experiencia de participación activa vendrá más tarde, aunque esté implícita en el Don del Espíritu a Cáncer. Lo que el individuo necesita en esta etapa es sentir de principio a fin que pertenece y darse cuenta de que tiene un lugar y una función definidos, que son claramente suyos, en la sociedad y en la vida de cualquier grupo que lo reclame.

Los vagos presentimientos de perderse en una inmensidad colectiva sólo pueden apaciguarse si este tipo de persona puede encontrar anclaje en una situación, función o localidad claramente definida que pueda imaginarse a sí mismo. Por lo tanto, el tipo Cáncer tendrá que desarrollar la capacidad de hacer y ver imágenes; la base de los dones psíquicos que a menudo se encuentran en las personalidades de Cáncer. Rudhyar: “Frente a una nueva situación, aprenden a visualizar su significado como una imagen simbólica; que es lo que son la mayoría de los tipos de clarividencia o psiquismo”. El símbolo muestra dónde “pertenece” la situación y dónde “pertenecemos” en ella. El símbolo representado es un don del Espíritu y una isla de significado en el vasto océano desconocido de la vida colectiva y universal. El hogar, la respetabilidad moral, un horario de trabajo, incluso un reloj que diga la hora exacta, todo da una referencia, una señal de “Usted está aquí” para los viajeros humanos que ven sus débiles individualidades atrapadas en la marea de vastos espacios abiertos sin fronteras y sin nombres.

El individuo debe afrontar la creciente marea de lo colectivo de tal manera que signifique la promesa de su entrada en un estado de participación duradera en totalidades cada vez más vastas del ser. Los vecinos saben que hay un lugar para ellos en la metrópoli y los ciudadanos de una nación saben que su existencia natural tiene una función en el gran organismo global de la Humanidad. No habría necesidad de temer. Nunca hay necesidad de temer ni de pasar carencia. Espíritu es aquel que siempre responde con abundancia y plenitud al corazón vacío y a las manos desnudas elevadas a las estrellas. Todo lo que necesitamos hacer es levantar nuestro corazón y nuestras manos a las estrellas, porque Espíritu siempre responde a aquellos que nunca le ponen límites a su realización ni se detienen por miedo a que la marea baje. Espíritu es aquello que se mueve de cresta en cresta llenando los abismos más profundos.

Coda

Permítanme terminar con un párrafo del libro Dones del Espíritu de Rudhyar: “El sol ‘se detiene’ en la hora solsticial; pero el hombre no necesita quedarse quieto. El destino eterno del hombre es moverse a través de todas las cimas y todas las profundidades, moverse con el ritmo y el poder creativo del espíritu. El hombre es espíritu. Como espíritu, el hombre continúa, siempre avanza, porque es el camino de Dios aclarado con la consciencia, fragante con el aroma de las obras nobles”.

Siempre Amor. 🌹🙏💖

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