Si aún no lo han hecho, les recomiendo leer el artículo que explica cómo se puede ver el zodíaco como una colección de doce tipos psicológicos y así adquirir contexto.

Segundo Modo: Fijo
Fuerzas: 2↓ Día y 5↑ Noche
Escorpio, la octava fase del ciclo anual de experiencia humana, ha estado plagado de ideas erróneas que han resultado en una serie de rasgos negativos que se le han asignado. Esto se debe a que la gente no comprende la Fuerza de la Noche en el poderoso y creativo quinto nivel. Escorpio llega cuando el clima se vuelve más frío en el hemisferio norte, cuando las noches se hacen notablemente más largas y la perspectiva del frío y la oscuridad debe haber asustado a los hombres primitivos que vivían en estrecha comunión con la naturaleza. Las hojas amarillas y rojas mueren en el suelo antes de que se congele y quizás por eso se ha relacionado a Escorpio con la muerte, pues pocos entendieron que se trataba de una fase de regeneración, y aun así con muchos malentendidos.
Como escribe Rudhyar, los signos otoñales son como peldaños de una escalera hacia la construcción de una sociedad en la que el individuo es capaz de lograr mucho más de lo que podría lograr por sí solo. En Libra, la Fuerza de la Noche impulsa la creación de relaciones personales, dada la intensidad aún considerable de la Fuerza del Día que remite todo al individuo. La sociedad no es más que una meta distante que eventualmente puede alcanzarse, pero el primer paso es relacionarse con los demás en términos sociales y tal vez culturales. Libra está interesado en adquirir experiencia sobre el relacionamiento y, por lo tanto, gasta mucha energía en aprender cómo relacionarse mejor.
En Escorpio, la realidad de que necesitamos establecer relaciones humanas sólidas se vitaliza y se vuelve más intensa, dramática e ineludible. Tal necesidad debe “sentirse muy profundamente en la carne y las glándulas, en lo más profundo del ser humano, en su alma misma y en la sustancia de su personalidad”, escribe Rudhyar. En esencia, hay que transformarlo de una simple necesidad a un impulso de relacionarse. Este impulso es el sexo en su aspecto social, el sexo que engendra una civilización; volveré a esto. Sin duda, la condena de Escorpio como “signo maligno” está relacionada con la identificación habitual del sexo con el pecado en nuestra civilización cristiana. Se trata de un tema complicado, tan lleno de “complejos” y prejuicios que ni siquiera el análisis más lúcido podría disipar totalmente. Dicho esto, podemos arrojar luz sobre el tema si entendemos la interacción global de las fuerzas del Día y la Noche.
Sexo de Tauro y de Escorpio
El sexo tiene dos aspectos, uno es de naturaleza individual y típicamente relacionado con la procreación (Tauro), mientras que el otro es social y no está relacionado con la reproducción (Escorpio), aunque puede engendrar progenie social. Es extraño que muchos astrólogos asignen la totalidad del sexo a Escorpio cuando éste está representado en el eje. El sexo instintivo y reproductivo en la naturaleza ocurre en la primavera, la época de Tauro, el toro jeroglífico de la fertilidad y símbolo de la potencia masculina. Escorpio es uno de los signos más avanzados del zodíaco y no uno que opera por instintos; además, ocurre en otoño, cuando la fuerza vital en la naturaleza disminuye.
Si Aries es la individualidad de un adolescente, Tauro representa la adolescencia avanzada, cuando existe un deseo, tal vez social pero no necesariamente, de autodesarrollo a través de la fecundación, buscando la máxima expresión emocional de su personalidad. Otra vez Rudhyar sobre el sexo de Tauro: “Es un deseo puro sin ninguna conciencia social, una fuerza genérica que en su universalidad carece de significado por sí misma. Simplemente es, tal como es la vida”. Yo añadiría que tal visión de la vida atestigua la sencillez que impregna la esencia de Tauro.
Estando opuesto a Tauro, Escorpio tiene una mezcla equivalente de una fuerza espiritual predominante y creciente, pero ahora es la Fuerza de la Noche impulsando la construcción de la sociedad, en vez de la Fuerza del Día en vías a integrar una personalidad. El deseo de apareamiento en Tauro es reemplazado por otro deseo que personifica la esencia de Escorpio: el individuo desea fusionarse en unión absoluta con otros individuos para construir juntos un todo orgánico mayor.
En Libra, la Fuerza del Día es todo menos débil, impidiendo que el individuo se pierda a sí mismo (o misma) en una unión y, como signo equinoccial, presenta un estado de equilibrio precario entre las dos fuerzas. En Escorpio, el poder bruto de la Fuerza de la Noche sublima el deseo de ser un individuo separado al de ser más que uno mismo y fluir con los demás. Éste es el deseo ardiente que está detrás de un sexo social y trascendental, que se olvida de sí mismo para unirse a través del otro a un absoluto, incluso Dios, tal como se entendía en las religiones orientales y en las tradiciones ocultistas.
El sexo como umbral de una consciencia cósmica es un concepto conocido desde hace milenios con rituales que han evolucionado para canalizar adecuadamente ese impulso trascendental. Los tantras hinduistas y budistas y algunas escuelas de yoga hacen especial referencia a tales rituales. A partir del cristianismo, el tema ha estado envuelto en misterio y confusión, pero eso no viene al caso ahora mismo. Como enfatiza Rudhyar, la verdad sobre Escorpio no se entenderá correctamente a menos que uno se dé cuenta de que su poder sexual no es para la procreación o una liberación personal de energías física y emocional, sino para la liberación absoluta de los límites de ser “sólo” un individuo. Es una manera de obtener el éxtasis de llegar a ser más que uno mismo.
Para un Escorpio romántico, ese “más” es unirse con su “alma gemela”, ambas fusionadas en una unión trascendental destinada desde el principio de los tiempos. Para el Escorpio místico, esto se eleva a una unión con el Amado, el Universo o Dios, con un Otro místico donde la individualidad desaparece y uno alcanza la consciencia Eónica. Pero hay otro “más”, un colectivo formado por individuos ya unificados entre sí, que puede abarcar desde una sociedad nacional o regional hasta la Iglesia cristiana, la Sangha budista, o la Logia o Hermandad Blanca ocultista.
Libra se da cuenta de la existencia de dicha colectividad y desea ser parte de ella. En Escorpio debe haber identificación. El sexo de Escorpio es una identificación psíquica sin tener en cuenta la descendencia física, pero simboliza el triunfo de la Fuerza de la Noche al dar origen a la realidad espiritual de la civilización. El hogar (Cáncer) es el resultado del sexo procreativo de Tauro, pero la civilización (Capricornio) surge de la transformación social del sexo a través de las generalizaciones mentales y el entusiasmo social de Sagitario.
Sobre la Civilización
Rudhyar analiza la diferencia entre cultura y civilización, afirmando que la cultura tiene su origen en las energías de la Fuerza del Día liberadas en Tauro, mientras que la civilización depende de las energías de la Fuerza de la Noche, liberadas en Escorpio. Señala que una cultura se ocupa de lo particular, mientras que una civilización se ocupa de lo universal. Una cultura se basa en tradiciones, condicionadas por el entorno y la herencia, y transmitidas de una generación a la siguiente. Por el contrario, una civilización resulta de los genios creativos y otros líderes que han fecundado las mentes de innumerables seres humanos a partir de su forma de ver el mundo.
Hemos dicho que una cultura sólo puede originarse cuando una sociedad se ha hecho cargo de las elecciones individuales, si Capricornio es el signo de la civilización, Acuario es el de las culturas, cuando la Fuerza del Día comienza a sentirse. La civilización como tal se desarrolla en Sagitario, pero tiene su origen en el enfoque de Escorpio al ideal de Libra. La civilización es El producto de la Fuerza de la Noche, se pueden identificar ciertos individuos con diversas culturas pero no con una civilización, es el producto anónimo del sexo de Escorpio que, si bien no es procreador, crea una progenie social: una progenie de espíritu o pensamiento. La Fuerza de la Noche interviene en este tipo de actividad sexual al igual que en Tauro intervino la Fuerza del Día a través de los cuerpos fecundantes.
El Lado Oscuro
Mientras que la Fuerza de la Noche es fuerte en Escorpio, la Fuerza del Día ha ido disminuyendo, volviéndose más subjetiva, introvertida y quizás resentida por su influencia anterior, una combinación que da origen al lado oscuro de la civilización: la codicia individual y la intensa lujuria por el poder social. Tal codicia aparece en el individuo que, en vez de buscar la fusión con una colectividad mayor, dirige hacia sí mismo todo lo que produce la vida comunitaria, el intercambio humano de valores y el comercio. Si bien esta última es una actividad que alcanza cierto estatus permanente en Libra, produce grandes frutos en Escorpio. La riqueza, y el poder que genera, se crea mediante el intercambio de bienes y servicios, que es el resultado de las relaciones interpersonales; el dominio de Escorpio.
Rudhyar escribe con severidad que, cuando los frutos del comercio quedan atrapados por la codicia individual, aparecen los pecados sociales. Todo aquel que utiliza el intercambio social de valores para algún fin impropio comete pecados contra la sociedad. Cada gran empresa basada en la avaricia individual, cada político que trafica con su autoridad pública, todos los estafadores, gánsteres y líderes que juegan con los miedos y pasiones de otras personas cometen el pecado de Escorpio.
Lo mismo se puede decir de las personas que sólo buscan placer sexual y autogratificación. Estos casos sólo muestran el aspecto negativo de Escorpio. La debilitada Fuerza del Día atrae el asombroso poder de la Fuerza de la Noche, de las relaciones, para su uso personal. Cuando no puede actuar, sueña, crea tentaciones y aumenta el deseo. Con su necesidad de fusión frustrada, desarrollará una neurosis sexual. La lujuria a menudo surge de una sensación de fracaso.
Tipos de Escorpio
Rudhyar escribe enfáticamente: Escorpio no es un “signo maligno”. El pecado y la miseria sólo afloran cuando la gran fuerza creadora de cualquier signo es distorsionada y pervertida por miedos nacidos de un tradicionalismo sin sentido revestido de virtud o de condiciones sociales sumidas en el caos y el vicio. Si la energía de Tauro no puede fluir, el individuo no realizado no podrá reunir el esfuerzo necesario para un nuevo nacimiento en la sociedad, que sería anunciado por un Escorpio positivo. Más que una unión con otros en una comunidad renacida, encontramos frustración y resentimiento hacia la sociedad o quizás hacia la vida en general. Tal resentimiento, lleno de violencia consciente o subconsciente, está dispuesto a destruir todos los medios por los cuales una nueva consciencia pueda entrar en la sociedad o en el individuo. Está simbolizado por la cola venenosa del alacrán, lista para aplicar la infame picadura de Escorpio que, contra la opinión popular, rara vez se muestra como ira exterior, sino a menudo como una fría indiferencia hacia el relacionamiento, una indiferencia que puede alimentar la venganza y la crueldad.
La variedad escorpión del tipo psicológico de Escorpio verá a través de un individuo como si él (o ella) fuera transparente o simplemente no existiera, el veneno cargado en su cola anestesia la capacidad de reconocerlo como un ser humano. A pesar de varias afirmaciones, y como señala Rudhyar, no existe un proceso natural mediante el cual un Escorpio escorpión sea “regenerado” para convertirse en un Escorpio águila, porque no hay nada “natural” en un Escorpio escorpión; no es el resultado de una evolución saludable. El Escorpio águila es capaz de elevarse por encima de las tribulaciones individuales y ver el nacimiento de una nueva civilización que funciona con menos limitaciones. Aún mejor, el Escorpio fénix sentirá de manera experiencial cómo tales limitaciones son destruidas por el fuego, ya que dicho fuego es el verdadero símbolo de la energía que arde dentro de un individuo que ha alcanzado la fase de Escorpio, un fuego que destruye las formas menores manteniendo las importantes que son desarrolladas en Sagitario. Este fuego es el aspecto trascendental y oculto del sexo, muy diferente de los aspectos instintivos y procreativos en Tauro.
Escorpio se identifica constantemente con la sociedad hasta el punto de que las pasiones de la sociedad son sus pasiones, al igual que su éxtasis y gloria. La energía del proceso social fluye a través de los individuos Escorpio con mucha intensidad, palabra que a menudo describe cómo este tipo siente todo. Si esta energía se vuelve destructiva, él también se convertirá en un destructor. Cuando la humanidad aprenda a funcionar en amor y armonía, los individuos de Escorpio abrirán sus alas y se elevarán como águilas o fénix, cualesquiera que sean. Escorpio es uno de los umbrales simbólicos a través del cual pueden aparecer los Avatares, portavoces de “Dios” como Padre genérico. Escorpio simboliza así el poder de Dios para civilizar una humanidad unida.
Don de No Identificación
En la primera parte del libro: “Un Tríptico Astrológico”, titulada Dones del Espíritu, Rudhyar presenta “antídotos”, por así decirlo, contra los lados oscuros de cada signo, lo que el signo necesita superar para actualizar el potencial de su símbolo. El capítulo de Escorpio sostiene que “cada consciencia se convierte en aquello con lo que constante y fervientemente ha anhelado identificarse” (el énfasis es mío). Hay un dicho: “Como piensas, así serás”, que Rudhyar reformula—no para simplificarlo—como: “Según sea tu pasión por la identificación, así será la sustancia total de tu ser”—el énfasis es suyo—porque “pensar” no basta para efectuar una transformación total del ser. Libra es capaz de pensar e incluso actuar la camaradería, entrando en el campo de los visionarios y soñadores. Una vez que experimentemos la pasión por la identificación y el fuego de la “unión”, nuestros pensamientos y nuestros sueños se convertirán en nosotros, y nosotros nos convertiremos en ellos.
Sin embargo, toda vida espiritual es una paradoja. Por un lado, el soñador necesita identificarse con sus sueños para darles vida y, por otro, sólo debe ser testigo de ellos, para no ser absorbido por los aspectos oscuros de su ideal. Por eso el regalo para Escorpio es: La No Identificación. Escribe Rudhyar: “La identificación sólo puede tener éxito mediante la no identificación de la consciencia con el proceso de identificación”. Al utilizar el poder de la no identificación, podemos ser consumidos por el Fuego mientras atendemos la llama. A nivel biológico, se trata de un proceso rítmico mediante el cual el fuego se propaga desde el centro sexual a cada nervio en ondas de movimiento concéntrico. A nivel personal, el proceso es el amor donde la identificación es de naturaleza psíquica y mental, y por el cual el “ser” es absorbido en la relación.
El Ser: Un Eterno Protagonista
A nivel de consciencia, el ego se identifica con Imágenes. Algunas de estas Imágenes son entidades que viven en el inconsciente colectivo de naciones, grupos religiosos o de la humanidad en su conjunto, y su poder puede fácilmente abrumar a un ego cansado de su propia individualidad. Y, sin embargo, todos los hombres, mujeres y niños viven dentro de un mar psicológico lleno de Imágenes con las que se identifican. El poder de no identificación es el poder de contención por parte del Ser, el cual es difícil de definir, pues el Ser elude una definición precisa ya que sólo se puede definir aquello que tiene una forma específica. El Ser es capaz de crear la forma capaz de contener el tipo específico de poder requerido para la identificación exitosa con alguna Imagen. Es acción a través de la forma, cualquier acción necesaria a través de cualquier forma disponible.
La identificación es un requisito para la disponibilidad de energía utilizable. Citando nuevamente a Rudhyar: “El hombre debe atreverse a perder su alma para alcanzar la condición en la que pueda hacer uso de la proteica Alma del Todo. Debe atreverse a beber tanto el vaso como el agua, y encontrarse a sí mismo como nada, antes de esperar que pueda obtener la capacidad de utilizarlo todo. Esta capacidad es el Ser.” (énfasis mío). Un Ser no sólo tiene el poder de realizar cualquier acción necesaria a través de cualquier forma disponible, sino también el poder de abstenerse de realizar cualquier acción que no sea necesaria. El Ser es espíritu en acto. Está libre de identificación porque puede utilizar los poderes nacidos de la identificación con cualquier Imagen requerida para su actuación como protagonista.
Los ejemplos abundan. Para realizar una acción como padre, el hombre se identifica tanto con la paternidad que se aparece a sus hijos como el Padre. El gran amante puede incorporar en él la imagen del deseo de la mujer. Para que una vida cuente con la lealtad de una colectividad, debe vivirse en nombre de una Imagen. Sin embargo, lo que triunfa es el Mito, por ejemplo la paternidad, no la personalidad que lo vive, a pesar de estar investida de su poder. Tal es el secreto de la no identificación.
Como escribe Rudhyar, el hombre es la “pasión en movimiento” del universo. No hay nada tan profundo que no pueda anhelar sentirlo experiencialmente en plena identificación. Todo es posible a través del hombre, invocador del poder espiritual.
Siempre Amor. 🌹🙏💖
Comentarios