Si aún no lo han hecho, les recomiendo leer el artículo que explica cómo se puede ver el zodíaco como una colección de doce tipos psicológicos y así adquirir contexto.

Primer Modo: Cardinal
Forces: 1↑ Día y 6↓ Noche
En el ciclo anual de experiencia humana, la décima fase corresponde a Capricornio, el signo que comienza con el máximo sexto nivel de la Fuerza de la Noche en el solsticio de invierno, pero que también se percata de la creciente, aunque mínima, Fuerza del Día. A lo largo de Sagitario, las noches se hicieron más largas y la Fuerza de la Noche más fuerte, y nos fue posible imaginar una colectividad tan poderosa que podría resolver los problemas más grandes y obtener el conocimiento más amplio, una vez que se les diera forma a sus diversas energías y fueran enfocadas en una dirección.
Los solsticios son momentos de reversión en la dirección del sol. Como tales, representan una dualidad. Por un lado, son la culminación de medio año de esfuerzo y crecimiento por una de las fuerzas espirituales, lo que resulta en una individualidad en el solsticio de verano o una civilización en el de invierno. También simbolizan el comienzo de otro medio año de esfuerzo y crecimiento, esta vez por la fuerza opuesta. Esta es la razón por la que un solsticio requiere un acoplamiento operativo completo: dos signos consecutivos, comenzando con Aries y Tauro. La fase de culminación de una fuerza se logra en el signo antes del solsticio, en el símbolo raíz del acoplamiento, mientras que la fase inicial de crecimiento de la otra fuerza ocurre en el signo posterior, el símbolo de confirmación del mismo acoplamiento.
Como símbolo de confirmación para Sagitario, Capricornio le dará estructura a la sociedad civilizada imaginada en cuanto a forma por ese signo, produciendo un Estado que idealmente albergará a los diversos grupos y sus culturas que florecerán en Acuario, el blanco de las flechas de Sagitario. Las visiones de Sagitario se hacen concretas en Capricornio como instituciones, reglas, normas, etc., que tratan con miembros genéricos de la sociedad, lo que necesariamente implica una falta de consideración hacia su individualidad.
Poder Imperial
La Fuerza de la Noche colectiviza. Expande el valor de un individuo por la magia del relacionamiento humano. Comienza con la familia en el solsticio simbólico de verano, en Cáncer, el signo del hogar. Leo se preocupa principalmente por la expresión natural del ser individual, por lo que, aunque siente la importancia de relacionarse, ve a los demás como una audiencia potencial para su arte o súbditos sobre quienes reinar. En Virgo, sin embargo, nos relacionamos con nuestra familia más amplia o con compañeros de trabajo: relaciones grupales que nos fueron impuestas. En Libra, la Fuerza de la Noche se vuelve predominante y nos insta a participar en todo tipo de actividades grupales buscando relaciones significativas como enlaces románticos o asociaciones comerciales. En Escorpio, nos impulsa a buscar una identidad más profunda con una colectividad lo más amplia posible.
En Sagitario, la Fuerza de la Noche permite las amplias generalizaciones y descubrimientos de una civilización, desarrollada por la vinculación de generaciones subsiguientes, diversos grupos raciales y muchos logros filosóficos y científicos. La personalidad se da cuenta de que él (o ella) es una célula relativamente poco importante del organismo de la sociedad humana. Finalmente, en Capricornio, las células familiares, pequeñas tribus, incluso ciudades y naciones, todas desaparecen. En su lugar se eleva el poderoso Estado que gobierna, personificado por el Imperio Romano y su símbolo de poder, la figura del César, omnipresente en el poder corrupto del dinero. Capricornio simboliza cualquier organización estatal que abarque grandes territorios y diversos grupos raciales, y todo lo que implica dicha organización, especialmente la política.
Nacimiento de Cristo
El imperio no tiene interés o energía para preocuparse por las necesidades y deseos de los individuos que se convierten en recursos intercambiables, disminuyendo aún más su valor. Al igual de que en medio del Imperio Romano encontramos al Cristo histórico luchando por lo que ahora se conoce como derechos individuales, Capricornio tiene la semilla del arquetipo de Cristo religioso, que es la Fuerza del Día. Cristo es ese poder universal que impulsa la individualización en los hombres. Todos los valores democráticos, basados en la igualdad espiritual y la dignidad de todos los seres humanos, tienen su fundamento en el principio del Cristo de la Fuerza del Día. Está detrás de las verdades evidentes en las Declaraciones de Derechos y de Independencia de Estados Unidos. Está al centro de los “Derechos Humanos”.
¡César y Cristo! Ambos operando en el signo de Capricornio. César en la cima de su poder, Cristo sólo un bebé. Pero, el imperio de César caerá mientras que el poder de Cristo aumentará a través del valor de la comunidad y la rebelión contra la injusticia en Acuario, y la dependencia de la compasión en Piscis, hasta que prevalezca en Aries como una personalidad naciente centrada en nuestro ego. En Capricornio, el individuo lucha contra su anonimato en el Estado, pero la Fuerza de la Noche triunfa. Las grandes trayectorias soñadas por Sagitarius para la civilización, que se elevan con las alas de la filosofía o la ciencia, se cristalizan; y aquellos que entendieron sus implicaciones son reemplazados por burócratas. Los ejércitos y los administradores se encargan de las fronteras del Imperio que constantemente cambian, y un gobierno central debe promulgar leyes para controlar a los diversos pueblos, formas de pensamiento y tradiciones que habitan dentro de esas fronteras.
Inconsciente Colectivo
La Roma Imperial ya no es la Ciudad de Roma, ni es incluso la República. De manera similar, en un individuo que ha pasado con éxito las fases de Escorpio y Sagitario, su ego ya no es directo y agresivo, ocultando sus inseguridades detrás de gestos dramáticos. El ego se ha expandido a partir de los muchos tipos de interacciones con diversos grupos sociales y a través de la identificación con los poderes maravillosamente extraños que surgen de cualquier colectividad, desde la energía de lo que llamamos el inconsciente colectivo.
El inconsciente colectivo ha estado inundando al ego puramente personal con poderes liberados por el sexo social no procreador y por la civilización. El individuo puede sucumbir pasivamente a esos poderes y ceder a una ocupada vida de ambición, o puede dominarlos y convertirse en el adepto en Escorpio o el filósofo en Sagitario. En vez de expandirse continuamente, ansiando para siempre más poder, conocimiento, dinero o sexo, el ego habrá sufrido una verdadera metamorfosis, sometiendo sus energías a un centro de organización y consciencia más amplio, que incluye tanto su mente consciente como el subconsciente. Tal centro es lo que Carl Jung llamó el Ser.
Si la personalidad permanece centrada en el ego, seguirá siendo un organismo limitado, muy parecido a una pequeña tribu, viviendo por separado de todos los demás seres humanos y esclavizado por el orgullo de Leo. En tal caso, la creatividad se limita a su mundo de experiencias personales y lugar geográfico, y sus pensamientos y sentimientos se centran en su propio ser limitado. Sin embargo, si participa en relaciones sociales, educación, viajes, comercio y amor, descubrirá otro centro de referencia y se verá obligado a aceptar una consciencia diferente, abandonando la “fuerza” de su ego.
Un Estado Imperfecto
Desafortunadamente, el brillo de la gran metrópolis, la expresión más completa de la vida social, puede seducirlo para convertirse en miembro de una corte poderosa o un engranaje sin rostro en la rueda del expansionismo social, un participante pasivo de la gloria del imperio, experimentando su grandeza. Capricornio es el signo del político, como se mencionó anteriormente, pero también el signo del yogui oriental que, a pesar de vivir solo, ha formado un cosmos personal sobre el cual ejerce un control particular mientras posee las riquezas de la sociedad, lo que le permite a ser miembro de “ejércitos trascendentales”.
Todo comienza en Cáncer, donde la expresión de “yo” se complementa con un compañero permanente con el que establece un hogar. Sin embargo, tal pico incluye la semilla de lo que, con el tiempo, dominará su ego individual, porque el triunfo eventual de la sociedad sobre la personalidad está implícito en la unión conyugal que parecía ser una hazaña puramente personal. Del mismo modo, todas las fuerzas sociales y colectivas parecen insuperables en el Estado todopoderoso. Así, las personas obtienen una profesión y asumen un papel público con funciones sociales rígidamente establecidas, supuestamente para siempre.
Estados tienen inercia que hace que el cambio sea muy difícil si no imposible, sin embargo, la sociedad no es un organismo estático, sino el resultado de las relaciones fluidas y un entorno cambiante lleno de oportunidades que alteran el orden social. Los nuevos inventos, los logros de las generaciones más jóvenes, no pueden asimilarse, lo que produce fricción y conduce a revoluciones, todos siendo arquetipos de Acuario. Por lo tanto, tenemos el fracaso inevitable del Estado, ya que se basa en factores lejanos que pretenden expandirse indefinidamente y que ignoran por completo las necesidades y deseos del individuo.
La Rebelión Acuariana
Mientras que una pequeña tribu puede sobrevivir durante milenios en una platidad relativa, el imperio debe cambiar sus fronteras. Los políticos deben comprometerse con aquellos que han probado el poder disponible, deseando más. Para aumentar su riqueza, las élites deben educar a las masas y convertirlas en técnicos capaces de trabajar la maquinaria de la producción, o en dispuestos consumidores de lo que esa maquinaria produce. Esto significa que la civilización misma, diosa de Capricornio, debe destruirse constantemente a sí misma para seguir expandiéndose a los nuevos horizontes.
Tal destrucción será dirigida por personas que nunca están contentos con lo que proporciona el Estado, son los reformadores y soñadores cuyas mentes nunca están satisfechas y cuyas almas tienen la marca de Acuario. ¿Por qué se rebelan contra el Estado? Principalmente porque la Fuerza del Día ha crecido lo suficiente como para empoderar a las clases oprimidas, la semilla de una nueva raza de humanos que aprecian nuestra distinción bajo el principio del Cristo.
El Lado Oscuro
Como hemos visto, los problemas que enfrenta el nativo de Capricornio se derivan de tener una Fuerza del Día casi imperceptible que no retrocede más como lo hizo en Sagitario. Los Capricornio llevan una semilla viva de la individualidad de Cristo, pero no pueden identificarse con ella, haciéndolos sentirse solos y frustrados. Desesperados, adoptan la “vida social” y sus actividades, intoxicantes y estimulantes como una forma de olvidar una situación tan incómoda. Anhelan el poder que no los satisfacerá, y lo saben. Para combatir el vacío, recurren a la lujuria y muchas excentricidades. A menudo son etiquetados como “egoístas” porque usan una máscara que simplemente no pueden arrojar, temiendo la pérdida de su estatus social y su ambición.
Cada nativo de Capricornio lleva adentro a un César Augusto, ¡o a un Nerón! Sin embargo, en el fondo tiene la semilla de una individualidad que lucha por la dignidad humana. Desafortunadamente, a menudo se comporta como Herodes, teme al niño Jesús y se aferra a las estructuras del Imperio. Tal aferramiento a estructuras sociales, o a formas de vida de una tradición cultural, ancestral o religiosa, es causado por sordera espiritual.
Don de Entereza Personal
Hay una lucha constante entre los aspectos psicomentales y espirituales de los hombres. El primero se esfuerza siempre por lograr formas de organización más amplias e inclusivas, absorbiendo desgraciadamente más de lo que puede asimilar, mientras que el segundo se ve obligado a contrarrestarlo con una nueva palabra o logos, una nueva cualidad espiritual encarnada. Y así nació Cristo en el imperio de César. La actual democracia angloamericana, con raíces en el pensamiento francés, es el Imperio Romano moderno. No “encaja” en Asia o África más de lo que el imperio encajaba en Siria o Egipto hace siglos.
Pero el hombre es esencialmente ternario. Su aspecto psicomental da lugar a formas maduras de carácter individual sobre una vida fisiológica instintiva con tradiciones ancestrales apenas repudiadas. Sólo tendrán sentido una vez que sean integradas por un acto del Espíritu. En lugar de más o mejores reglas, una organización más grande o más personas trabajando para el Estado, necesitamos una nueva cualidad espiritual. No se trata de construir nuevas o mejores instituciones sociales o políticas, ni de los pensamientos y sentimientos de los individuos. El espíritu no trata con declaraciones de independencia o con instituciones democráticas, como tampoco el cristianismo trató con los magistrados romanos. Como dijo El Galileo: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
La mente de la nueva civilización puede abrazar la diversidad, pero es incapaz de integrarla. El hecho de que la integración sólo puede lograrse mediante el Espíritu, el integrador Principio de Totalidad, es una lección perenne para la humanidad en general, y para Capricornio en particular, que a menudo está cegado por la adoración de la máquina política más grande y eficiente producida por la civilización. Sin embargo, como escribió Rudhyar: “el hombre sigue anhelando lo que ningún patrón de organización social ni ninguna sociedad planificada puede proporcionar: la realización clara por parte de cada individuo, y dentro del individuo, de su identidad esencial”. A esta realización se le puede llamar un sentido de entereza personal, un sentido de ser un todo integrado, del que se deriva también un sentido de responsabilidad personal y de destino individual.
Identidad, entereza y el ser son palabras del Espíritu, no productos de la mente humana. Nuestra fe actual en la omnipotencia de las instituciones sociales y las formas de organización es un engaño. El hombre está constantemente creando formas, pero las formas se convierten en prisiones cuando están privadas del poder animador del Espíritu. Pueden obligar pero no pueden integrar. Pueden destruir el pasado decadente, pero no pueden infundir la vida del mañana a culturas anacrónicas o tradiciones ancestrales. Nuestra fe no debe estar puesta en procedimientos o instituciones, sino en el contagio espiritual de nuestro ejemplo. Para que la democracia prevalezca, será necesario emular cómo la vivimos en términos de entereza personal y responsabilidad.
Siempre Amor. 🌹🙏💖
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