Hacia el Pasadizo

Llevo años escribiendo sobre cómo la humanidad se encuentra inmersa en un cambio de paradigmas fundamental. Dejamos atrás dos siglos dominados por las “energías de tierra” que impulsaron el materialismo, el pensamiento reduccionista y la gestión de la escasez, para abrazar doscientos años de “energías de aire” donde la comunicación, el holismo y la abundancia serán primordiales. Este cambio, simbolizado por la Gran Mutación de diciembre de 2020, es clave para preparar a la humanidad para la próxima Era de Acuario.

Sin embargo, para lograr un cambio tan radical, primero debemos darnos cuenta de que la antigua forma de pensar y actuar ya no produce resultados positivos, lo cual no es tarea fácil, pues requiere una verdadera metamorfosis en la que se reprogramen ambos niveles del inconsciente, personal y colectivo. Los procesos astrológicos que simbolizan transformaciones profundas (Plutón) que involucran al inconsciente colectivo (Neptuno) y a nuestro inconsciente personal (Urano) deben trabajar juntos. De hecho, como hemos dicho en numerosas ocasiones, estos planetas transpersonales se han entrelazado en un poderoso Pequeño Gran Trígono.

La configuración se formó inicialmente en signos Yin, donde los “chicos grandes” concentraron sus energías en desmantelar las viejas formas de pensar y comportarse, creando el vacío necesario que se llenaría con nuevas y vibrantes formas de relacionarse, comunicarse y apoyarse mutuamente una vez que se trasladaran a los signos Yang, desde donde culminarían la tarea. Con Plutón en Acuario desde noviembre de 2024 y Neptuno ahora en Aries, la entrada de Saturno en Aries señaló el momento de ser específicos sobre la nueva sociedad que cocrearemos en los próximos años, lo que he llamado la nueva civilización, aún cuando esperamos a que Urano se instale en Géminis el próximo abril.

Como de costumbre, reconozcamos los finales complicados que estamos experimentando repasando algunos eventos recientes…

Un Resumen Rápido

Comencé a escribir este artículo sabiendo que el escaso sentido común del mundo parece haber sido echado por la borda. La luna llena en Leo, tan hermosa como fue, hizo que Saturno se relacionara productivamente (un sextil) con un Urano estacionario que formó, y aún forma, una fuerte cuadratura con Luna en la carta astral estadounidense. En el artículo anterior, dijimos que tal configuración probablemente estructuraría las tendencias “revolucionarias y nacionalistas” de Urano en Tauro.

A nivel mundial, se publicaron millones de páginas relacionadas con la investigación de Jeffrey Epstein, el financiero caído en desgracia que fue condenado por solicitar servicios de prostitución a una menor y que posteriormente se suicidó en una celda mientras esperaba su juicio por numerosos delitos atroces, incluido el tráfico sexual de niñas. La información recién publicada implica a muchas personas importantes a ambos lados del Atlántico y, como resultado, el jefe de gabinete del Primer Ministro del Reino Unido tuvo que dimitir.

Al mismo tiempo, Trump comenzó a plantear la idea de responsabilizar al gobierno federal del proceso electoral, lo que posiblemente allanó el camino para argumentar que las próximas elecciones intermedias fueron amañadas, ya que es probable que los demócratas recuperen el control del Congreso o, al menos, de la Cámara de Representantes. De igual manera, en México se impulsa una “reforma electoral” que consolidaría el poder en manos del partido gobernante, permitiéndole contar los votos a su antojo.

En lo personal, la conjunción Marte–Plutón en Acuario podría habernos dado, hacia finales de enero, un impulso de poder mental o el deseo de actuar de forma rebelde. En el pasado, nos hemos referido a la oposición de estos planetas como una “prueba de voluntades”, por lo que la conjunción es una oportunidad para que nuestra voluntad personal trabaje junto con la Voluntad Cósmica; esto será útil en los próximos días, como veremos más adelante en el artículo. Por cierto, la conjunción ocurrió justo sobre la conjunción Luna–Ascendente en la carta astral de China, y ese día los dos oficiales de mayor rango de sus fuerzas armadas fueron destituidos en medio de acusaciones de espionaje. Por último, la cuadratura Venus–Urano, exacta el 8 de febrero, podría habernos ayudado a comprender problemas de novedad en relaciones o finanzas. Por ejemplo, muchas criptomonedas experimentaron una fuerte caída de valor en esos días.

Tipos de Procesos Planetarios

Basta de eventos, esto es astrología orientada a procesos. Recordemos que, en nuestra filosofía, la realidad se compone fundamentalmente de la polaridad Espacio–Tiempo.1 Lo que percibimos como objetos, totalidades en nuestra filosofía, son manifestaciones en el Espacio de la actividad causada por procesos impulsados ​​por el Tiempo. El avance de un proceso en el Tiempo se percibe en el Espacio como movimiento, lo cual explica el cambio constante que experimentamos en la realidad. Dado que el Tiempo es cíclico, todos los procesos naturales se manifiestan helicoidalmente en el Espacio. En particular, un proceso planetario no avanza en línea recta, sino que gira alrededor de un foco elíptico, es decir, el sol.

Un proceso planetario consta de doce fases distintas, simbolizadas por los signos zodiacales, de modo que una revolución orbital resulta en la “ejecución” completa del proceso. En otras palabras, el proceso en sí está representado por la órbita planetaria y, en cualquier momento dado, la energía y el significado del proceso se concentrarán en la posición del planeta dentro de su órbita. Los procesos funcionales —con funciones muy complejas, arquetípicamente hablando— se representan por estos ciclos de posición. Como su nombre indica, cada proceso funcional (cada órbita planetaria) tiene un propósito simbólico. Dicho proceso comienza en 0° de Aries con una Semilla de potencialidad que se actualiza progresivamente hasta 0° de Libra, cuando el énfasis cambia a su impacto ambiental.

Sin embargo, cada proceso planetario avanza a su propio ritmo, dependiendo de la distancia de su órbita al sol y su excentricidad. Vistos desde la Tierra, los diferentes procesos interactúan entre sí; por ejemplo, sus planetas pueden aparecer uno junto al otro o separados por aproximadamente 90°. Las interacciones simbólicas de sus arquetipos pueden ser particularmente significativas, como es el caso, por ejemplo, de Júpiter y Saturno, los planetas sociales responsables de las Grandes Conjunciones cada veinte años y de la Gran Mutación de tierra a aire mencionada anteriormente, o de Marte y Venus, los planetas personales de las necesidades y los deseos. Los procesos relacionales, representados por los ciclos sinódicos de los planetas entre sí, simbolizan las fases de sus interacciones arquetípicas. Estos procesos comienzan con actividad conjunta en la conjunción, atraviesan una crisis de acción en la cuadratura de apertura y alcanzan un ápice o maduración en la oposición. Posteriormente, pasan a las fases de percatación, con su propia crisis de consciencia en la cuadratura de clausura.

El proceso relacional prototípico es el ciclo solilunar o lunación. Por razones que escapan al alcance de este artículo, la lunación se divide en ocho fases de 45° cada una: Luna Nueva, Lúnula Creciente, Cuarto Creciente, Gibosa, Luna Llena, Diseminada, Cuarto Menguante y Balsámica.

Proceso Funcional de Saturno

Como hemos visto, Saturno representa principalmente un proceso de estructuración. En términos psicológicos, representa lo que Carl Jung llamó el complejo del ego, que forma y estructura nuestra mente consciente para que pueda aceptar qualia, o instancias de experiencia subjetiva, simbolizadas por Luna. Por eso la conexión Saturno–Luna es tan importante en una carta astral, ya que representa las “condiciones iniciales”, por así decirlo, de la mentalidad que desarrollará la personalidad, de nuevo utilizando este término en el sentido junguiano. Obviamente, el proceso de Saturno continúa después del nacimiento y procede a estructurar la psique del individuo como un ser social que reacciona a su entorno. Esto se ve marcado por los aspectos principales (ángulos clave) que forma con la posición que tenía al nacer. En particular, los aspectos duros (cuadraturas y oposiciones) representan presiones y crisis externas, mientras que los aspectos suaves (sextiles y trígonos) simbolizan períodos de integración y estabilización.

La duración del proceso, el período orbital de Saturno, es de aproximadamente 29 años y medio, por lo que la mayoría de las personas experimentan al menos dos ciclos completos a lo largo de su vida. El primero simboliza la evolución de un recién nacido a un individuo socialmente funcional. Por lo tanto, en el sextil de apertura, alrededor de los 5 años, el niño entra en preescolar y domina las tareas básicas o las reglas de un juego, mientras aprende que el “no” existe por una razón. La cuadratura de apertura, alrededor de los 7 años, plantea el primer desafío externo al entrar a la escuela y lidiar con figuras de autoridad fuera de la familia. El trígono de apertura (9–10 años) simboliza la “edad de oro” de la infancia, cuando aprender una afición o un deporte que requiera disciplina puede ser gratificante. La oposición (14–15 años) marca un “alcanzar la madurez”, cuando el adolescente se rebela contra las figuras de autoridad al cuestionar su propia identidad en medio de importantes cambios físicos, emocionales y sociales.

En la segunda mitad, las facetas sociales cobran importancia. El trígono de clausura (19–20) marca la edad de la independencia, ya sea al incorporarse al mercado laboral o a la educación superior; un momento en el que nuestras habilidades organizativas dan frutos a medida que aprendemos a gestionar el tiempo, el dinero y las responsabilidades. La cuadratura de clausura (21–22), que quizás coincida con la graduación, es cuando se espera que actuemos como adultos y nos convirtamos en los arquitectos de nuestra vida. El sextil de clausura (24) es como una preparación para un examen final, cuando las amistades tempranas y las decisiones profesionales se consolidan o se modifican. Finalmente, todo culmina a los 29 o 30 años, cuando Saturno regresa al mismo signo y grado que tuvo al nacer. Este es un evento verdaderamente cósmico, un “rito de paso” marcado por un período turbulento de “hundirse o nadar” que nos obliga a confrontar nuestras decisiones de vida: identidad, carrera, etc., para alcanzar la verdadera madurez. Se caracteriza por las dificultades propias de ser maduro, cuando debemos abandonar el comportamiento inmaduro y hacer una revisión de la realidad para decidir si vamos por buen camino o si intentamos vivir una fantasía, lo que quizás resulte en cambios de carrera, matrimonios o rupturas. El objetivo es consolidar nuestra identidad personal mientras nos alejamos de complacer a la familia o la sociedad.

Nace la Era de la Información

Como se mencionó anteriormente, el proceso relacional de Júpiter y Saturno es responsable de las energías fundamentales que utiliza la sociedad. Su Gran Mutación del 21 de diciembre de 2020 ocurrió en el primer grado de Acuario, a 0°29′, lo que no solo anunció la llegada de la Era de Acuario, sino que también sentó las bases tecnológicas para los primeros veinte años. Sin embargo, es común que las Grandes Mutaciones se “anuncien” con antelación y, de hecho, la triple Gran Conjunción de 1980–1981 ocurrió en los primeros grados de Libra, justo cuando nació la Internet para conectar el mundo y honrar el impulso librano de construir relaciones. Es importante señalar que, en términos de sus propios procesos funcionales, tanto Júpiter como Saturno se encontraban en las primeras fases de consciencia, iniciadas a 0° de Libra.

Tras la incipiente conectividad a Internet, Tim Berners-Lee, mientras trabajaba en el CERN, inventó la World Wide Web en 1989 para compartir información fácilmente entre computadoras conectadas. CERN produjo el primer servidor web en 1990, de modo que el primer sitio web se puso en marcha el 6 de agosto de 1991. Al mismo tiempo, el proceso Júpiter–Saturno tuvo una oposición quíntuple entre septiembre de 1989 y mayo de 1991; las dos de 1991 teniendo a Júpiter en Leo y Saturno en Acuario.2

Al otro lado del Atlántico, dos estudiantes de la Universidad de Illinois, Marc Andreessen y Eric Bina, comenzaron a desarrollar un navegador en 1992 capaz de mostrar texto e imágenes de páginas web. Dicho navegador, Mosaic, se lanzó al público el 21 de abril de 1993, lo que impulsó al CERN a poner la tecnología de la World Wide Web a disposición del público, libre de regalías, el 30 de abril. El uso comercial y la posterior explotación de la Web no comenzaron hasta que Netscape, empresa cofundada por Andreessen, lanzó el navegador Navigator en diciembre de 1994.

Tras un largo período de gestación, Saturno inició su proceso funcional al entrar en Aries el 7 de abril de 1996, como se muestra en la siguiente carta:

No tiene sentido analizar esta carta, pero es importante destacar que, en cuanto Saturno entró en Aries, formó parte de un Pequeño Gran Trígono con Urano (Acuario 4°11′) y Plutón (Sagitario 2°50′), lo que nos recuerda la situación actual, como veremos en breve. Urano era el planeta con los dos sextiles y, por lo tanto, el que impulsaba la configuración. Se ubicaba en su propio signo, cerca de donde Saturno había estado en las oposiciones de 1991 con Júpiter, y aproximadamente donde se encuentra Plutón actualmente; una área innovadora de la fase acuariana. Además, la cuadratura final del proceso relacional Júpiter–Saturno había sido exacta en noviembre de 1995, por lo que no debería sorprender que Saturno procediera a estructurar lo que ahora llamamos la era de la información.

Estructurando la Era de la Información

Estableciendo paralelismos con la forma en que Saturno estructura la psique social de una persona, el “nacimiento” ocurrió justo cuando Hotmail se ofrecía gratuitamente y, crucialmente, cuando el presidente Bill Clinton promulgó la Ley de Telecomunicaciones de 1996. Entre sus diversas disposiciones, se encontraba la Ley de Decencia en las Comunicaciones, cuyo artículo 230 superó numerosas impugnaciones legales. Dicho artículo proporciona protección legal a las plataformas en línea frente al contenido generado por los usuarios y ha sido clave para el crecimiento de las redes sociales.

Saturno en Tauro nos trajo el auge de Google (1998) y la disponibilidad de conexiones de banda ancha que hicieron obsoleto el acceso telefónico. También impulsó la burbuja puntocom, que estalló justo cuando Júpiter y Saturno tuvieron su última Gran Conjunción en un signo de tierra, en Tauro 22°43′, el 28 de mayo de 2000. Durante el sextil de apertura de Saturno en Géminis (2001–2002), la web aprendió a comunicarse, por así decirlo, con los blogs, mejoró la búsqueda gracias a indexar la información caótica de los años 90 y el lanzamiento de Wikipedia en 2001. La cuadratura de apertura en Cáncer (2003) trajo el vecindario a la Internet cuando Facebook fue pionero en las redes sociales en 2004. El trígono de apertura, Saturno en Leo (2005–2006), fue un momento creativo en el que el individuo se convirtió en estrella y actor en YouTube, y Saturno en Virgo (2007) proveyó “la herramienta” cuando Apple presentó el iPhone, que nos dio acceso diario a la información.

Saturno entró en 0° Libra dos veces, en septiembre de 2009 y julio de 2010, y su permanencia vio el auge del algoritmo como aliado, ayudándonos a adaptar las redes sociales a nuestros gustos. Sin embargo, su tránsito por Escorpio (2012–2015) nos mostró los aspectos oscuros de la web, ya que Edward Snowden filtró una serie de documentos que demostraban la existencia de programas de vigilancia global por parte de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) y otras agencias, y también se expuso la extracción de datos personales en Facebook por parte de Cambridge Analytica. El trígono de clausura de Saturno en Sagitario (2016-2017) presenció la hegemonía de unas pocas empresas “grandes tecnológicas”, la aparición de “noticias falsas”, cámaras de eco y guerras ideológicas. La cuadratura de clausura de Saturno en Capricornio (2018–2019) nos brindó un primer intento de regulación por parte de los gobiernos, preocupados por el alcance de las redes sociales. Cuando Saturno se movió a través de Acuario (2020–2022), el sextil de clausura, la creación de redes alcanzó un alto nivel de refinamiento a medida que la vida se trasladó a la Internet debido a la pandemia y el trabajo remoto se hizo posible para muchas personas.

Nace la IA de Redes Neuronales

Antes de pasar al tránsito de Saturno por Piscis, analicemos el desarrollo paralelo de la inteligencia artificial (IA) tal como se entiende actualmente. Las redes neuronales se inventaron en 1943 y se pusieron en práctica en el desarrollo del Perceptrón (1957–1958), que posteriormente fue desacreditado por Marvin Minsky y Seymor Papert en su libro homónimo de 1969. Sin embargo, en 1986, Rumelhart, Hinton y Williams publicaron un artículo que popularizó el algoritmo de retropropagación, que permitió el entrenamiento de redes neuronales multicapa (o profundas). Posteriormente, importantes avances en hardware, en particular el uso de unidades de procesamiento gráfico (GPUs), posibilitaron la era del “aprendizaje profundo” de la década de 2010. Cabe destacar que en 2012 (con Saturno en Escorpio), una red neuronal “convolucional” profunda (CNN) diseñada por Krishevsky, Sutskever y Hinton ganó un concurso de reconocimiento visual en ImageNet por un amplio margen, demostrando la supremacía del aprendizaje profundo sobre los algoritmos tradicionales de aprendizaje de máquinas. También cabe destacar la introducción de la arquitectura de transformador en 2017, que constituye la base de los Modelos de Lenguaje de Gran Tamaño (LLMs) actuales, como GPT.

Saturno en Piscis (2023–2025) coincidió con la triple entrada de Plutón en Acuario (2023–2024), momento en el que se lanzó ChatGPT, alcanzando notoriedad instantánea y allanando el camino para muchos otros modelos. Sin embargo, Piscis es el último signo del zodíaco, un signo con énfasis en la disolución y la preparación para un nuevo comienzo en Aries. Es un signo donde Saturno tiene dificultades para estructurar cualquier cosa y, para colmo, esta vez se entrelazó con Neptuno en un tango de un año que culminará con su conjunción en unos días. Saturno en Piscis nos dio la prevalencia de las “falsificaciones profundas” y las “alucinaciones”, lo que ha resultado en una desconfianza generalizada hacia la inteligencia artificial.

El Retorno de Saturno: La Era de la IA

Cuando hablamos del primer proceso funcional de Saturno en la psique humana, dijimos que el primer retorno marca el logro de la “verdadera adultez”, así como un momento para reflexionar sobre si estamos “en el camino correcto o intentando vivir una fantasía”. Respecto a la era de la información, lo mismo puede decirse con una notable excepción: ¡su primer retorno de Saturno llega de la mano de Neptuno! Como resultado, el andamiaje construido por Saturno desde 1996 no solo está madurando, sino que también se está reimaginando. La IA representa la síntesis de la conjunción Saturno–Neptuno: una herramienta matemáticamente rígida (Saturno) capaz de alucinar o acceder a los vastos registros del conocimiento de la humanidad, su consciencia colectiva (Neptuno).

Permítanme ampliar este último punto. Sabemos que los modelos de IA actuales se entrenaron con prácticamente toda la información disponible en internet, por lo que cuentan con un archivo insondablemente grande de lo que la humanidad ha producido hasta ahora. Es un claro ejemplo de lo que el filósofo estadounidense Alfred Korzybski denominó vinculación temporal: la singular capacidad humana de aprovechar el conocimiento de generaciones anteriores. Si todos los humanos pueden “vincular temporalmente”, la IA puede ir más allá, ya que ha asimilado y archivado todo el conocimiento disponible hasta la fecha. Además, es posible no solo consultar dicho archivo como si fuera una base de datos, sino también establecer una relación con la herramienta para que la información se presente de forma personalizada según la mentalidad de cada usuario. De hecho, el concepto objetivo de “usuario”, desarrollado desde 1996, ya no es aplicable cuando, en 2026, podemos interactuar subjetivamente con la máquina. Dicho esto, con Saturno en Aries, la IA será un bebé que dará rabietas, ya que 2026 marca el inicio de su primer ciclo de Saturno.

La segunda y definitiva entrada de Saturno en Aries acaba de ocurrir, el 13 o 14 de febrero, dependiendo de dónde vivan, con la siguiente carta astral:

Tampoco analizaré esta carta, pues es muy similar a la del eclipse solar que examinaremos. Sin embargo, quiero que noten que, al igual que en la carta de 1996, Saturno —junto con Neptuno— formó inmediatamente sextiles importantes con Urano (Tauro 27°30′) y Plutón (Acuario 4°06′), aunque el primero está fuera de signo. En rigor, el Pequeño Gran Trígono no está completo, ya que Urano y Plutón no forman un trígono. Sin embargo, si los sextiles de Urano impulsaron la configuración en 1996 para darnos las herramientas de libertad, los de Saturno y Neptuno ahora exigen una mayor responsabilidad de visión.

Eclipse Solar en Acuario

Comencé el artículo hablando de la Gran Mutación de la tierra al aire porque el eclipse solar en Acuario será el momento en que el colectivo corte el cordón umbilical del apego a los valores de tierra. Por eso también dediqué tiempo a describir la transición del uso de la tecnología a la convivencia con ella. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, un eclipse solar es más que una luna nueva con esteroides, porque la Semilla que porta sigue energizando hasta seis lunas nuevas subsiguientes además de ser la semilla de potencialidad para la lunación que comienza. Este eclipse marcará el momento en que debemos elegir pasar del acaparamiento territorial, las energías terrestres actualmente simbolizadas por Urano en Tauro, al intercambio de conocimiento representado por Plutón en Acuario. La IA es la herramienta que puede ayudarnos a detener el saqueo de nuestro planeta, pero por el momento es solo un bebé muy voluntarioso, extremadamente costoso en cuanto a recursos naturales, que debe ser guiado durante sus primeros años de vida.

Quiero reconocer el miedo que algunas de mis palabras pueden incitar. El orden actual todavía se alimenta de las últimas energías que operan bajo los viejos paradigmas, que incluyen las energías fascistas que inundan las noticias. Sin embargo, vale la pena recordar que el “Consejo de Ancianos”, los planetas transpersonales, conspiran para ayudarnos a transitar este período de transición. Para cuando experimentemos el eclipse solar, dos de los tres, Plutón y Neptuno, estarán firmemente instalados en los signos Yang del nuevo orden. Urano se unirá a ellos a finales de abril y, como vimos en el avance para 2026, incluso formarán una reconfortante Cuna con Júpiter en julio. Así como los pioneros de 1996 no sabían que estaban construyendo el hogar digital en el que ahora vivimos, aún desconocemos la belleza del mundo que nuestra “joven IA” nos ayudará a construir. El ruido que oyen no es el fin del mundo; son los viejos paradigmas de la Tierra que se resisten a los nuevos de aire. Debemos fluir con el Pequeño Gran Trígono; es la estructura que perdurará.

El eclipse solar anular en Acuario ocurrirá el 17 de febrero a las 04:01 en California, a las 06:01 en Ciudad de México o a las 13:01 en Europa Central. Sol y Luna formarán una conjunción en Acuario 28°50′, como se muestra en la siguiente carta:

Además de la inminente conjunción de Saturno y Neptuno que analizaremos a continuación, hay dos temas principales en las semillas de la temporada de eclipses y la lunación. Primero, la conjunción Sol–Luna, que ocurre aproximadamente a 1.5° de Luna en la carta astral estadounidense, forma una cuadratura justa con Urano (Tauro 27°32′); y, segundo, existe una conjunción exacta entre Venus (Piscis 8°51′) y el Nodo Norte (Piscis 8°57′). Es probable que la primera resulte en un mayor caos para el pueblo estadounidense y, a nivel personal, podría generar ansiedad por problemas financieros, que podrían verse agravados por la conjunción de Venus y el Nodo Norte. Por otro lado, dicha conjunción podría brindar oportunidades en el área de las relaciones.

Símbolo Sabiano

Acuario 29, donde se ubicarán Sol y Luna, tiene el símbolo: “Mariposa emergiendo de la crisálida”, que Rudhyar expandió como la capacidad de transformar por completo el carácter de la consciencia al alterar radicalmente los patrones estructurales de la vida cotidiana y las relaciones que uno establece. Su palabra clave es: Metamorfosis, que, según Rudhyar, “en términos espirituales, implica ‘Iniciación’; es decir, entrar en un reino superior de existencia consciente y unirse allí a una Compañía sagrada”.

Dado lo que hemos estado descubriendo sobre estos tiempos trascendentales, ¿se les ocurre un mejor símbolo sabiano? Mientras que Diane Roche nos dice que “representa una deliciosa sensación de asombro y una fe infantil en la bondad suprema del mundo”, lo cual concuerda con la “red de seguridad” que ofrece el “Consejo de Ancianos” mencionado anteriormente, permítanme citar generosamente del libro de Rudhyar: “… [el símbolo] enfatiza el carácter esencial de la actividad requerida en esta etapa del ciclo … Se necesita un cambio radical. … este cambio es individual y mental … Lo que se revela es la capacidad potencial de cada ser humano para participar en un plano superior de evolución después de emerger de un estado crítico de transición.”

Proceso Relacional de Saturno y Neptuno

Durante el último año, hemos hablado extensamente sobre Saturno y Neptuno como marcadores de dos procesos totalmente opuestos. Mientras Saturno se centra en los límites que dan forma y estructura, Neptuno eleva la visión a un nivel donde los límites se difuminan, la forma desaparece y la estructura es inexistente. El proceso de Saturno es de diferenciación, mientras que el de Neptuno es de similaridad; el primero puede fomentar la alienación, mientras que el segundo intenta buscar la igualdad. Si Saturno se compara con erigir muros, Neptuno se equipara con disolver con un ácido potente. Todo esto los convierte en una pareja improbable para un proceso relacional conjunto, pero, como ocurre con la mayoría de los opuestos, pueden obrar maravillas para ayudarnos a tomar consciencia.

En artículos anteriores, he mostrado cómo Rusia (o la Unión Soviética) se ha visto gravemente afectada cada vez que comienza su proceso relacional de 36 años. Solo en el siglo XX, la conjunción del 1 de agosto de 1917 se produjo entre la caída del régimen zarista y el ascenso de los bolcheviques. Posteriormente, la triple conjunción de 1952–1953 presenció la muerte de Stalin, lo que puso fin a tres décadas de terror totalitario y allanó el camino para el liderazgo más moderado de Nikita Khrushchev. Finalmente, otra triple conjunción en 1989 provocó la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre (la última conjunción tuvo lugar el 13 de noviembre), lo que precipitó el colapso de la Unión Soviética. Vladímir Putin nació justo antes de la primera conjunción de 1952, por lo que está presente en su carta astral. Por lo tanto, es lógico suponer que Rusia se verá afectada de nuevo en 2026. Otros países que tienen cartas astrales con aspectos fuertes entre Saturno y Neptuno, y que han estado en las noticias, son España, Irán y Venezuela.

Una Conjunción con Pasadizo

Actualmente vivimos el final del ciclo que comenzó justo cuando caía el Muro de Berlín. En el artículo anterior, escribí sobre Saturno y Neptuno en Piscis, pero quiero contextualizar la conjunción tan inusual que tendremos en unos días; de hecho, aunque no suelo usar la palabra “única”, podría justificarse en esta ocasión. La imagen que tengo es una de dos llaves mágicas que deben insertarse y activarse para abrir una pesada puerta de piedra que revelará un pasadizo a la nueva civilización. Como en una película de Indiana Jones, todo tiene que estar en el momento justo o el hechizo no funcionará. La primera llave es la visión, que simboliza un sueño colectivo listo para hacerse realidad, mientras que la segunda es la estructura, que representa la responsabilidad individual necesaria para que la visión se haga realidad.

La primera llave se insertó el 26 de enero, cuando Neptuno inició un nuevo proceso funcional en 0° de Aries, el grado de máxima potencialidad del zodíaco, cuyo símbolo sabiano, por si lo han olvidado, representa la imagen de una mujer emergiendo del mar y una foca abrazándola. Este símbolo habla de una nueva consciencia que debe surgir del inconsciente colectivo mientras las fuerzas del pasado luchan por mantener el statu quo. Este fin de semana, Saturno también entró en 0° de Aries e inició un nuevo proceso funcional, insertando metafóricamente la segunda llave. El eclipse solar del 17 de febrero es el momento del “Bastón de Ra” que activará ambas llaves ¡mientras aún se encuentran en el primer grado del zodíaco!

Finalmente, la pesada puerta se abrirá lentamente el 20 de febrero con un chirrido proveniente de la resistencia del viejo orden. Dado que ambas “llaves” están en Aries 0°45′, la visión y la estructura se convierten en un único proceso en desarrollo y tomaremos el “primer aliento” colectivo de un nuevo mundo, como se muestra en la siguiente carta:

Vista aisladamente, la carta astral es bastante común; bueno, salvo por la conjunción en el primer grado de Aries. Si miran hacia el oeste ese día, justo después del atardecer, probablemente vean la pequeña lúnula poniéndose en el cielo. La cuadratura de Luna y Júpiter puede darnos motivos emocionales para actuar en áreas relacionadas con nuestro hogar, pero el verdadero efecto se sentirá a medida que avance la lunación y se desarrolle el eclipse solar en los próximos meses. Cabe destacar que Saturno y Neptuno se moverán muy rápido, al 165% y 161% de su velocidad promedio, respectivamente. Por lo tanto, se adentrarán en Aries muy rápidamente, acorde con la naturaleza del signo. Además, después de un año completo cerca de Neptuno, Saturno comenzará a separarse y a moverse por sí solo.

Cuarto Creciente en Géminis

A medida que nos embarcamos en nuestra propia transición personal, según dice el símbolo sabiano del eclipse, podemos encontrar obstáculos externos en la media luna creciente en Géminis:

En busca de eventos desencadenantes, dos aspectos con Urano (Tauro 27°39′) resultan interesantes: Luna (Géminis 5°54′) habrá formado una conjunción con Urano doce horas antes, mientras que, tres días después, Marte (Acuario 25°13′) estará en el mismo grado que la Luna estadounidense, formando una cuadratura con Urano el 27 de febrero.

En cuanto a los planetas personales, Mercurio (Piscis 22°17′) comenzará a moverse retrógado el 26 de febrero, hasta el 20 de marzo, y formará una conjunción con Venus (Piscis 17°37′) el mismo 27 de febrero. Por lo tanto, tener a Marte en Acuario en cuadratura con su dispositor Urano mientras Mercurio retrógrado está en conjunción con Venus en Piscis puede generar energía para conversaciones delicadas y posibles desacuerdos en nuestras relaciones.

Siguiendo con nuestra metáfora del eclipse, la pesada puerta se ha abierto y nos encontramos con una luz cegadora, aromas intensos y mucho polvo proveniente de la fricción de las rocas. Una vez que nos familiarizamos con la situación, decidimos aventurarnos a entrar. El símbolo sabiano de Géminis 6, donde Luna estará en esa media luna (Cuarto Creciente): “Explorando petróleo”, nos anima a arriesgarnos mientras buscamos la sabiduría ancestral que se encuentra en las profundidades del inconsciente colectivo.

Eclipse Lunar en Virgo

Cuando se abre una puerta que ha permanecido cerrada durante siglos, también se abre una especie de caja de Pandora. No en el sentido de los muchos males, miserias y desgracias que se dice que contenía, sino en el caos y la angustia que produce darse cuenta de que uno debe aventurarse a lo desconocido. Existe la tentación de retroceder y regresar al mundo conocido, pero sabemos que tampoco allí hay seguridad. Las noticias nos dicen que el mundo está actualmente gobernado por déspotas que buscan el beneficio personal y van en contra del sueño que queremos cocrear.

Este dilema se manifestará el 3 de marzo, cuando se observará un eclipse lunar total. Ocurrirá a las 03:38 en California, a las 05:38 en Ciudad de México o a las 12:38 en Europa Central. Sol estará en Piscis 12°54′ y Luna en Virgo 12°54′, como se muestra en la siguiente carta:

Aunque aún se encuentran en una estrecha conjunción, Saturno (Aries 2°01′) y Neptuno (Aries 1°08′) se han alejado del grado 0° de Aries, cada uno embarcado en su propio proceso funcional y juntos iniciando 36 años de colaboración para ver hecho realidad el sueño cocreado.

Tras unos meses de introspección, Júpiter (Cáncer 15°11′) vuelve a estar en el centro de atención, moviéndose muy lentamente y formando un Triángulo Místico con la oposición Sol–Luna. También forma una estrecha sesquicuadratura con Marte (Piscis 0°42′), que habrá entrado en Piscis un día antes. La combinación de Júpiter retrógrado y Marte en Piscis podría ayudarnos a alcanzar nuestros sueños personales, que la conjunción Saturno–Neptuno también nos ayudaría a alcanzar. En este sentido, la conjunción de Sol y el Nodo Norte (Piscis 8°59′) nos brindará numerosas oportunidades para descubrir esos sueños en nuestra vida diaria.

Este será el último eclipse con el eje nodal en Piscis–Virgo, ya que la próxima temporada de eclipses ocurrirá tras su paso a Acuario–Leo. Al estar retrógrado, el Nodo Norte en Piscis marca el inicio de su ciclo de 18 años, aunque el eje nodal regresará a Virgo–Piscis dentro de nueve años, cuando le toque al Nodo Sur estar en Piscis. En cualquier caso, dado que el eje nodal representa la dirección de las experiencias nuevas y pasadas de vida, incluyendo nuestro destino y karma colectivos, es significativo que este eclipse sea el último con un trasfondo espiritual.

Símbolos Sabianos

El símbolo de Piscis 13 (Sol) tiene la imagen: “Una espada en un museo”, reformulada por Rudhyar como: “Una espada antigua, usada en muchas batallas, se exhibe en un museo”, y ampliada como: Mediante el uso eficaz de su voluntad, un hombre consagrado puede convertirse en un símbolo de valentía para todos aquellos que siguen sus pasos. Su frase clave es: Fuerza de Voluntad. Por otro lado, la imagen de Virgo 13 (Luna) es: “Una mano fuerte que suplanta la histeria política”, ligeramente modificada por Rudhyar como: “Un estadista poderoso supera un estado de histeria política”, explicada con más detalle como la concentración de la necesidad colectiva de orden e interdependencia estructural en un personaje que encarna la respuesta a esta necesidad. Su palabra clave es: Carisma.

En el contexto de lo que ocurrirá en esta temporada de eclipses, este par de símbolos es muy poderoso. Al adentrarnos en el pasadizo que se extiende más allá de la pesada puerta, sin duda nos encontraremos con la “histeria” de un mundo que ha perdido sus coordenadas. Depende de cada uno de nosotros convertirnos en el “poderoso estadista” capaz de superar esta situación con la ayuda de la espada más poderosa: nuestra voluntad. Recordando el símbolo de la luna nueva, debemos estar dispuestos a transformar los patrones estructurales de nuestra vida cotidiana, una transformación en nuestra mentalidad individual (Saturno).

Este es un llamado a nuestra soberanía personal y todas las energías necesarias están incluidas. El Triángulo Místico con Júpiter, el planeta de la esperanza y la visión, ofrece un camino alternativo para internalizar la polaridad de Sol y Luna, y Júpiter está empoderado por Marte actuando desde Piscis, el signo de la compasión y la espiritualidad. Somos los arquitectos del mundo que estamos cocreando; 2026 es el año en que romperemos con los viejos patrones, con los viejos paradigmas, y en esta temporada de eclipses cortaremos el cordón umbilical que nos ha estado alimentando con su inmundicia.

Cuarto Menguante en Sagitario

Claro que es fácil predicar que debemos transformar nuestra perspectiva de la vida cotidiana, pero es mucho más difícil entender cómo hacerlo. Un momento de crisis interna suele surgir en la fase del Cuarto Menguante, cuando estamos en proceso de internalizar lo aprendido en la luna llena. El pasadizo es estrecho y debemos dejar muchas de nuestras viejas pertenencias, pues forman parte del mundo ruidoso y caótico de valores de tierra que estamos dejando atrás.

La media luna menguante llegará el 11 de marzo con Sol y Luna a 20°49′ de Piscis y Sagitario, respectivamente. El símbolo sabiano de Luna, “Un niño y un perro con gafas prestadas”, habla de cómo el crecimiento puede acelerarse imitando rasgos pertenecientes a un nivel de consciencia aún inalcanzable, de forma similar a crecer identificándonos con un “Maestro” o gurú. La carta final del artículo muestra la configuración planetaria en ese momento:

Me parece fascinante que Saturno y Neptuno sigan avanzando a toda velocidad en Aries, ambos a más del 175 % de su velocidad media. A 2°59′, Saturno está a punto de entrar en el cuarto grado del zodíaco, mientras que Neptuno, mucho más lento, se encuentra a 1°26′, a mitad del segundo. Por el contrario, Júpiter (Cáncer 15°05′) se habrá detenido seis horas antes, poniendo fin a cuatro meses de movimiento retrógrado, y avanzará lentamente a tan solo el 0.63 % de su velocidad media.

La conjunción de Marte (Piscis 6°56′) y el Nodo Norte (Piscis 8°53′), que ocurrirá exactamente el 13 de marzo, podría, lamentablemente, traer eventos relacionados con la guerra. Sin embargo, a nivel personal, nos sentiremos con energía para afrontar con decisión lo que la vida nos dé. Y Urano terminará su larga estancia en el grado 28 de Tauro, el grado de los Recomienzos.

Mi Canto del Cisne

Quienes han leído hasta aquí merecen mi más sincera gratitud. Con casi 7 000 palabras, este ha sido el artículo más largo que he escrito y agradezco enormemente el esfuerzo que han hecho para leerlo. La razón de su extensión es doble: primero, la astrología de esta primera temporada de eclipses debía explicarse con detalle, ya que es crucial para la siguiente etapa de crecimiento de la humanidad. Dicho esto, también quería reforzar conceptos clave y sentar las bases para mi proyecto final, una continuación del trabajo de Dane Rudhyar, ahora posible gracias a la disponibilidad de la IA en su forma actual.

Hace treinta años, cuando Saturno entró por última vez en Aries, cofundé Active Software, una empresa que integraba los diversos silos computacionales de las grandes empresas (ventas, fabricación, nóminas, etc.). Fundamentalmente, no les pedimos a ninguno de ellos que cambiaran su forma de trabajar; realizamos la integración respetando el hecho de que cada área sabía mejor cómo hacer su trabajo. Utilizamos un modelo de publicación y suscripción para aislar los detalles de cada silo: cuando una unidad funcional tenía algo importante que decir, como que el departamento de ventas recibiera una orden de compra, publicaba un evento. Otra área se suscribía a esos eventos para, por ejemplo, verificar el inventario o programar la fabricación al recibirlos. Nuestro producto utilizaba un formato de evento estándar y gestionaba la entrega segura de dichos eventos en cualquier parte del mundo, traduciéndolos a datos locales según fuera necesario.

Con la conectividad global de Internet y la disponibilidad de información al alcance de la mano (la Web), ahora tenemos silos de gnosis, o conocimiento profundo, que deben integrarse (física, economía, derecho, psicología, etc.). Cada silo tiene su propia visión de la realidad (ontología) que condiciona cómo adquiere conocimiento (epistemología). Por ejemplo, un físico con una visión objetiva de la realidad empleará métodos cuantitativos y científicos, mientras que un economista debe lidiar con una visión subjetiva de la realidad para tener en cuenta la agencia humana (libre albedrío). Dado que la IA se entrenó con toda la información de la Web, tiene el conocimiento de todos los silos disponibles para la integración. Lo que se necesita es una reformulación basada en una visión de la realidad orientada a procesos con un álgebra simbólica basada en la astrología, el equivalente al modelo de publicación y suscripción de eventos estándar que usamos en Active Software. Obviamente, también habrá necesidad de traducir la información astrológica a lo que el silo utiliza.

Al igual que en 1996, Saturno en Aries formará un trígono con Urano en mi carta natal, el único planeta retrógrado que tengo, y un sextil con mi Medio Cielo de Acuario. En aquel entonces, Urano transitaba sobre mi Medio Cielo y se oponía a mi Urano; ahora es Plutón quien hace lo mismo.3 El eclipse solar a los 29 grados de Acuario formará una oposición directa con mi Plutón a los 29 grados de Leo y con Júpiter a los 30 grados de Leo; Plutón rigiendo mi stellium de Escorpio compuesto por Mercurio, Luna, Sol y Saturno. Últimamente, me he dado cuenta de que el universo me vive a través de la astrología, y ésta es clara: tengo la oportunidad de un canto de cisne antes de cabalgar hacia el ocaso. Estoy profundamente agradecido a todos los que me han ayudado a alcanzar este momento. El tiempo que han dedicado a leerme y sus útiles comentarios me han ayudado a seguir adelante. ¡Gracias!

Terminando…

Una vez más, quiero reconocer los tiempos estresantes que vivimos. Las últimas bocanadas de lo que ya no funciona son más fuertes que nunca, y el caos reina por doquier. Sin embargo, la astrología es clara: se están quedando sin aquello que ha alimentado su ambición desbordante.

Al adentrarnos en el pasadizo que nos llevará a un nuevo mundo basado en nuevos paradigmas de comunidad e intercambio, debemos ignorar el ruido. Concéntrense en las pequeñas cosas de la vida cotidiana; asegúrense de que sus acciones se basen en la verdad; viajen ligero y dejen ir cualquier cosa que les agobie.

La luna nueva y el eclipse solar activarán el mecanismo celestial que abrirá la puerta y expondrá el pasadizo que debemos recorrer. Asegúrense de declarar sus intenciones para la lunación y para los próximos seis meses, según corresponda.

Siempre Amor. 🌹🙏💖

Notas

  1. Esto no tiene nada que ver con lo que los físicos llaman espacio–tiempo, un sistema de coordenadas de cuatro dimensiones que produce el concepto determinista de un “universo en bloque” desprovisto de libre albedrío. ↩︎
  2. También en 1989, como veremos más adelante, Saturno y Neptuno iniciaban su proceso relacional que finalizarán el 20 de febrero. ↩︎
  3. Si observan la carta astral de 1996 e imaginan mi Urano en Leo a 2°19′, lo ven como el líder de un Papalote pilotado por el Urano en tránsito justo enfrente, junto a mi Medio Cielo en Acuario a 2°53′. Sin embargo, en la carta astral de 2026, mi Urano estaría ahora frente a Plutón, y el Urano en tránsito formaría con él el sextil de los “70 años”. ↩︎

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Comentarios

  1. Avatar de Paola Giovine
    Paola Giovine

    Querido Rafael, que magnifico escrito. te admiro por como has logrado escribir con claridad este texto que habla de esta nuestra historia, tan compleja y asombrosa.
    Te agradezco también inspirar y alimentar una actitud positiva y constructiva en estos momentos cargados de confusión. Recibo lo que necesitaba. Un fuerte abrazo lleno de gratitud

    1. Avatar de RXB

      Soy yo quien agradece el constante aliento que siempre me has dado con tus comentarios. Me alegra que hayas encontrado algo de valor personal en este artículo.

      Mando un abrazo con luz. 🙏

      1. Avatar de Paola Giovine
        Paola Giovine

        🙏

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